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LAS MONJAS CARBAJALAS DÍA A DÍA

El último día de enero tuvimos una conferencia muy interesante sobre las relaciones entre los católicos y ortodoxos a lo largo de la historia. Nos la impartió Inmaculada Villa de la Institución teresiana, especialista en ecumenismo y diálogo interreligioso.

Uno de los grandes objetivos del Concilio Vaticano II fue la unidad de los cristianos y se está trabajando mucho en este tema y se van dando pasos. Fue muy bonito recordar los gestos con los que los papas – desde Juan XXIII hasta el papa Francisco – quisieron expresar que todos los cristianos somos hermanos.

 

El 2 de febrero celebramos la Presentación del Señor en el templo y la jornada de la vida consagrada.  Fue un día para dar gracias a Dios por el don de la vocación, por nuestra Comunidad y por tantos consagrados y consagradas de diferentes carismas pero con un mismo deseo – entregar su vida totalmente a Cristo y a los demás.

Ese día empezamos la Eucaristía en nuestro claustro, donde se bendicen los cirios y después hacemos una procesión hasta la iglesia cantando: “Oh luz gozosa, de la santa gloria del Padre celeste inmortal, Santo y feliz Jesucristo” con el cántico de Simeón.

El papa Francisco recordaba en su homilía la belleza del encuentro de una pareja de ancianos (Simeón y Ana) con otra pareja de jóvenes (María y José) que se enriquecieron mutuamente. Dice: “Así, los dos jóvenes, encontrándose con los ancianos, se encuentran a sí mismos. Y los ancianos reciben a Jesús, que da el sentido a sus vidas. En ese encuentro los jóvenes descubren su misión y los ancianos realizan sus sueños. Y todo esto porque en el centro del encuentro está Jesús”. Y esto ocurre también en nuestras comunidades: convivimos varias generaciones y es una fuente de riqueza muy grande.

 

El 10 de febrero las monjas benedictinas celebramos la solemnidad de Santa Escolástica, hermana de San Benito. Toda la liturgia de este día es solemne y preciosa, y la cumbre, por supuesto, la Eucaristía. Aunque fue un sábado, nos acompañaron algunas personas amigas del Monasterio y compartieron con nosotras la alegría de esta gran fiesta.

¡Otra oportunidad para agradecer nuestra vocación benedictina!

 

Finalmente, el pasado miércoles, día 14, entramos en el tiempo de Cuaresma. Siempre lo preparamos comunitariamente. Recordamos el capítulo 49 de la Regla en el que San Benito nos invita a “guardar la propia vida en toda su pureza en estos días de Cuaresma, y borrar, todos juntos, en estos días santos, todas las negligencias de otros tiempos”.

Nos hemos propuesto hacer bien “lo de siempre”, siendo más conscientes de lo que estamos haciendo en cada momento; ayunar del desamor, de las quejas, del negativismo y profundizar sobre el tema de la humildad que es uno de los pilares centrales de nuestra espiritualidad monástica. Lo importante es no perder de vista la meta que es la Pascua. Así nos lo dice San Benito: que con un gozo lleno de anhelo espiritual esperemos la santa Pascua. 



Si tienes alguna pregunta sobre nuestra vida o quieres venir a conocernos, ¡no dudes en escribirnos!

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Comentarios: 2
  • #1

    Ma. Del Carmen RIVERO (domingo, 18 febrero 2018 20:00)

    Hermoso Resumen y adelanto de actividades. Alabado sea Iesús Christi �

  • #2

    Roser (lunes, 19 febrero 2018 14:35)

    Saludos Queridas Hmnas.