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NACER DE LO ALTO

 

Dios nos  busca. ¿Sabes que nos espera en todos los momentos de nuestra existencia? 

 

Quiero transcribir unas palabras que hemos escuchado en el monastrio esta semana. Vienen del Padre Josep-Enric, monje bendictino de Montserrat.

 

Centró la reflexión a partir de un icono que nos presenta el evangelio: Jn 3, 1ss.

Un fariseo llamado Nicodemo, hombre importante entre los judíos, 2 fue de noche a visitar a Jesús. Le dijo:

–Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios a enseñarnos, porque nadie puede hacer los milagros que tú haces si Dios no está con él.

Jesús le dijo:

–Te aseguro que el que no nace de nuevoa no puede ver el reino de Dios.

Nicodemo le preguntó:

–Pero ¿cómo puede nacer un hombre que ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez dentro de su madre para volver a nacer?

Jesús le contestó:

–Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que nace de padres humanos es humano; lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes si te digo: ‘Tenéis que nacer de nuevo.’ 8 El viento sopla donde quiere y, aunque oyes su sonido, no sabes de dónde viene ni a dónde va.e Así son todos los que nacen del Espíritu.

 

En la primera parte hay un diálogo entre Nicodemo (maestro de la ley) y Jesús. Se encuentran dos maestros, uno que lo es por título en el pueblo de Israel (Nicodemo) y otro que es llamado maestro, es decir, Jesús.

 

Nicodemo es alguien que va en busca de Jesús de noche. Va de noche porque tiene miedo a ser reconocido, miedo a equivocarse, miedo a preguntar; necesita del anonimato.

 

Lo importante es que es un personaje de diálogo. El diálogo se inicia así: “Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios…”. Nicodemo no se cierra en la soberbia intelectualista de su saber. Nicodemo está abierto…, busca a alguien con quien entablar un diálogo reconociendo que ha venido de parte de Dios. Para nosotros es un toque de alerta.

 

Este maestro, Nicodemo, se da cuenta de que no le valía escudriñar las Escrituras. Se dio cuenta que tenía que confrontarse con aquel que venía de parte de Dios.

 

Nicodemo no se esperaba la respuesta que Jesús le daría. Le dice que lo importante es nacer de lo alto. Es un tema interesantísimo el nacer de lo alto.

 

¿Por qué le hace esta propuesta? Porque se da cuenta de que es capaz de razonarlo. Se había dado cuenta que el Dios que Nicodemo tenía en su corazón era un Dios que no le sorprendía, que le permitía vivir tranquilamente, sin necesidad de dar un paso más, sin cuestionarse su propio presente.

 

Nicodemo se deja interpelar porque ha tenido el coraje de preguntar.  Y eso que era un maestro de la ley reconocido. Nos invita a no tener miedo al diálogo con Jesús. Nos invita a poner nuestras dudas ante su mirada.

 

Y ¿qué es nacer de lo alto? Jesús le dice: El que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo se queda descolocado: cómo entrar en el seno de mi madre. Nicodemo se olvidó de algo: nadie nace sólo; alguien te da a luz. Nicodemo se olvidó que nacemos porque alguien nos hace nacer.

 

Nacer de lo alto es estar atento para que alguien me ayude a nacer de nuevo.

 

“Este nacer” Jesús se lo propone durante la noche y en un momento, seguramente, en que Nicodemo se estaba planteando el significado de su vida: ¿ha valido la pena ser maestro de la ley?

 

Nicodemo se nos presenta como un buscador de Dios, un sediento de Dios, un anciano sediento de Dios.

 

Nacer de lo alto no es nacer de nuevo físicamente, sino una invitación a mirar hacia dentro, a escuchar lo Nuevo que me habita. Lo alto nunca está fuera, lo alto está dentro: en el rostro de Dios inscrito en nuestros corazones. Nacer de lo alto significa colaborar como la matrona en dar a luz algo no nacido aún en mí y que puede hacerlo en el último momento.

 

Podemos nacer de lo alto si buscamos en nuestro interior, en nuestras noches. Dios puede hacer nacer algo nuevo. Para esto no hay edades.

 

Nacer de lo alto significa una llamada a descubrir lo que la persona lleva dentro que nos hace ponernos en pie para abrirnos a algo más que nos habita.

 





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