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JESUCRISTO Y EL MONJE

El fin de la vida monástica es seguir a Cristo viviendo en comunión con Cristo. La liturgia divina, la lectio divina y sus múltiples tareas son medios para conseguir o vivir el fin. Porque la esencia de la vida monástica es la COMUNIÓN CON CRISTO.

Lo que realiza el monje, lo que realizamos a lo largo del día (a lo largo de toda la vida) no son cosas diferentes, sino siempre lo mismo: vivir la comunión con Cristo. REALIZAMOS LO MISMO SIEMPRE (VIVIR EN COMUNIÓN CON CRISTO), AUNQUE SEA DE MANERA DISTINTA. 

Es decir, hacemos no algo distinto, sino lo mismo (comunión con Cristo) de manera distinta.

 

Palabras que viven siempre en el corazón del  monje:

- CONTIGO (relación personal con Cristo)

- COMO TÚ (configuración con Cristo)

- POR TI

(razón de vivir es Cristo)



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