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JESÚS SANADOR

Compartimos con vosotros un capítulo del libro El camino del corazón. 10 días en un monasterio, escrito por sor Ernestina, monja de nuestro monasterio, y su hermano Pedro Álvarez Tejerina: 

 

Aunque los monjes digan que la liturgia es trabajo de Dios y descanso del hombre, yo acabo agotado al final del día, será la novedad.

Cuando voy a buscar a mi amigo el monje, me dicen que hoy no puede estar conmigo, que está muy ocupado. Es también el enfermero de la comunidad y hay un hermano mayor cuyo estado de salud ha empeorado.

Salgo a estirar un poco las piernas.

En los monasterios es primordial el cuidado de los ancianos, enfermos y niños, cuando los había. La Regla de San Benito está muy pendiente, en general, de los débiles para que nadie se perturbe ni disguste en la casa de Dios.

Creo que la religión cristiana tuvo en sus comienzos un elemento muy importante de sanación, curación y equilibrio, que se ha ido perdiendo con el paso del tiempo. Ahora tenemos médicos, psicólogos, psiquiatras, y creemos que ya está toda la persona tratada, pero falta un importante aspecto, el espiritual.

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MONJE: Estoy de acuerdo contigo, Jesús recorría toda Galilea proclamando la buena noticia del reino y curando toda enfermedad y dolencia en el pueblo. Los campesinos en Galilea pudieron comprobar que Jesús, lleno del espíritu de Dios, recorría sus aldeas curando enfermos, expulsando demonios y liberando a las gentes del mal, la indignidad y la exclusión.

Jesús fue un extraordinario curador de la vida y nos muestra un Dios que sana. La primera mirada de Jesús no se dirige hacia los pecadores que necesitan la conversión, sino hacia los que sufren la enfermedad.

HUÉSPED: ¿Cuál es su técnica?, que diríamos hoy.

MONJE: Jesús contagia salud y vida, su fuerza curadora reside en su persona. No actúa confiando en técnicas, sino en el amor de Dios, que se compadece de los que sufren. Sus curaciones no son hechos aislados, sino que forman parte de su proclamación del reino de Dios.

La gente no acude a él en busca de remedios o recetas, sino para encontrarse con él. La terapia que Jesús pone en marcha es su propia persona: su amor apasionado a la vida, su acogida entrañable a cada enfermo, su fuerza para regenerar a la persona desde sus raíces, su capacidad para contagiar su fe en la bondad de Dios. Despierta energías desconocidas en el ser humano y crea las condiciones que hacen la recuperación de la salud.

HUÉSPED: Se podría decir que está en la línea de las nuevas terapias holísticas, que tratan al ser humano como totalidad y utilizan y fomentan las propias capacidades de autocuración.

MONJE: Jesús suscita la confianza en Dios y arranca al enfermo del aislamiento y la desesperación. Comienza por reavivar su fe, ya que esta pertenece al proceso mismo de la curación. La confianza que Jesús suscita es en la bondad de Dios, que se acerca y desea salvarnos del mal.

Al mismo tiempo Jesús reconcilia al enfermo con la sociedad. La curación no es efectiva hasta que los enfermos no se ven integrados en ella.

HUÉSPED: Como dice Freud, sano es el que puede amar y trabajar…

MONJE: Jesús elimina las barreras que mantiene a los enfermos excluidos de la comunidad. Su empeño es despertar la certeza en la cercanía de Dios luchando contra el sufrimiento. Todavía no es una realidad acabada ni mucho menos. Hay que continuar poniendo signos de la misericordia de Dios en el mundo. Esta es la misión que confió a sus seguidores, a ti y a mí.

 



Puedes leer también fragmentos de otro libro de los hermanos Ernestina y Pedro Álvarez Tejerina en nuestro blog:

https://www.monjasyvocacion.es/solo-el/

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