CORAZÓN DEL MONJE

La oración debe ser la respiración del monje. 

Para san Benito la santidad se resume en estas palabras:

  • Humildad
  • Pureza de corazón
  • Presencia de Dios

No se trata de multitud de oraciones, sino  de un corazón orientado hacia Dios.

 

El monje sólo puede dilatarse en la alabanza cuando lo ha abandonado todo por Dios. Para entusiasmarnos, debemos llevar una vida de entrega total.

 

San Benito quiere sinceridad de corazón (convicción de la propia miseria), pero acompañada de la seguridad del perdón; luego excluye la tristeza.

 

Puedo pensar: He caído cuando menos lo pensaba. ¿Está todo perdido? No. Ahora es cuando todo puede empezar para que Dios realice en mí lo que no había hecho más que esbozar a causa de la excesiva confianza en mis proios méritos. Jesús no vino a suprimir mis combates, sino a ayudarme a soportarme dulcemente.

 

Nada inmola tanto al hombre como el ser sincero y pacíficamente pequeño.

 

La perfección en sentido estático no existe en la tierra ni le interesa a Dios. Lo que le agrada es un corazón humillado y contrito que, consciente de su indigencia, acepta ser amado y salvado por Dios.

 

La verdadera humildad nace de la conciencia de la propia nada y del amor infinito con que somos amados.

 


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