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SAN BENITO Y LOS NIÑOS

Benito, tras salir de la cueva, irradia una gran vida interior, ya es un hombre profundamente portador del Espíritu, neumatóforo. Y entonces va aumentando el número de jóvenes que se juntan para vivir con él en la vida monástica. Funda entonces doce monasterios con doce monjes cada uno, y pone al frente de cada uno un abad. Pero, de forma curiosa, también empiezan a llegar muchos niños que los padres entregan a Benito para que los eduque. Y dice san Gregorio: “para que los educara en el amor de Dios Todopoderoso”.

Esto actualmente se está dando mucho, los colegios que tienen los benedictinos. Se está viendo la gran influencia positiva que tiene la Regla de San Benito en la educación de los niños por los valores que refleja: por ejemplo la oración, la interioridad, el orden, el respeto a los mayores, el amor al estudio, la austeridad y la sencillez de vida, el trabajo bien hecho… Sobre todo en Chile hay un colegio al lado de un monasterio, y los chicos pasan el verano haciendo la vida con los monjes y gozan de estos valores tan benedictinos.

 

Frente a esto, sigue contándonos San Gregorio, hay un ermitaño que quiere seguir a Jesús pero tiene miedo a abandonarlo, y entonces coge y se ata con una cadena el pie a una piedra para no desviarse. Al enterarse de esto san Benito, le manda decir por un monje la siguiente frase tan preciosa: “Si eres siervo de Dios, que no te ate la cadena de hierro sino la cadena del amor de Cristo”. Está queriendo decir que el camino de Jesucristo, el camino del bien no es cuestión de obligarnos, de fuerza de voluntad, sino del amor, el amor al Señor y el amor al bien.


CAPÍTULO 37 DE LA REGLA DE SAN BENITO: LOS ANCIANOS Y LOS NIÑOS

 Aunque la misma naturaleza humana mueva a ser misericordioso con estas dos edades, o sea la de los ancianos y la de los niños, la autoridad de la Regla debe, sin embargo, mirar también por ellos. Téngase siempre presente su debilidad, y en modo alguno se aplique a ellos el rigor de la Regla en lo que a alimentos se refiere, sino que se les tendrá una amable consideración, y anticiparán las horas de comida regulares.

"Los más jóvenes honrarán a los mayores; los mayores amarán a los más jóvenes". (Regla, cap. LXIII)


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