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SAN MAURO Y SAN PLÁCIDO

San Gregorio nos cuenta en sus Diálogos que un día, mientras el venerable Benito estaba en el monasterio, el niño Plácido fue a coger agua al lago, y, al sumergir la vasija en el agua, cayó también él en el agua. Al punto le arrebató la corriente arrastrándolo. Rápidamente, san Benito llamó a un monje joven, Mauro, y le dijo: “Hermano Mauro, corre, que aquel niño que fue por agua ha caído al lago y ya la corriente lo arrastra lejos en pos de sí”. Entonces Mauro, creyendo que caminaba sobre tierra firme, corrió sobre el agua hasta el lugar donde estaba el niño, lo cogió por los cabellos y lo llevó a la orilla.

 

¿Qué nos está queriendo decir este episodio?

Continuamente estamos siendo arrastrados por circunstancias que nos llevan al hundimiento, a la disminución, a la depresión,  todo esto que va tan contrario a una vida destinada a la plenitud. Somos ese niño Plácido caído al lago y arrastrado por la corriente. Y entonces sentimos de pronto la presencia de Mauro que nos echa una mano, nos rescata de esa situación y nos salva de quedar ahogados y hundidos.

 

¿Qué es ese Mauro? Es esa posibilidad que abrimos en esa situación difícil, esa posibilidad de mirar hacia arriba, de abrir una esperanza en la situación de hundimiento, y así corremos sobre el agua como por tierra firme. Y dice san Gregorio que incluso Mauro se asombró de haber hecho lo que nunca hubiera podido imaginar. Nosotros, cuando en una situación negativa somos capaces de abrir algo positivo, de ser ese Mauro, eso nos arrastra hacia arriba, nos eleva. Y nos admiramos de hacer cosas que no podríamos pensar. ¿De dónde nos viene la luz y el empujón para  este ascenso? Según dice san Gregorio, nos viene de San Benito que representa la vida del Espíritu Santo. Se dice en los Diálogos que San Benito se entera  inmediatamente de lo sucedido y se  apresura a llamar, a despertar en nosotros este deseo de cambiar, de caminar hacia lo mejor de nosotros mismos.

 

Pues ¡nunca quedarnos abatidos como Plácido, metidos en las olas, en las corrientes;  sino como Mauro lanzarnos hacia arriba y caminar sobre las aguas como por tierra firme!


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