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LEVANTAR PIEDRAS PESADAS

La semana pasada vimos cómo Benito venció la envidia del sacerdote Florencio. Venció con una aparente derrota. Lo ha vencido con la humildad y amándole – amando profundamente a su enemigo, hasta emocionalmente, llorando con grandes lágrimas por él.

Benito con unos discípulos se van a Montecassino y allí empiezan a reconstruir un monasterio que aún hoy existe y donde se hallan los restos de San Benito.

Cuando están los discípulos reconstruyendo y construyendo el monasterio, van cogiendo piedras de un lado para otro y encuentran una que les parece apropiada pero que es inamovible. Intentan moverla pero no pueden. Incluso cuando llaman a más monjes, les es imposible. Finalmente llaman a Benito para contárselo. Él llega enseguida, ora e imparte la bendición sobre la piedra y al punto los monjes pueden levantarla con tanta rapidez como si nunca hubiera tenido peso alguno.

 

Los monjes necesitan una piedra pero no la pueden mover. ¿Qué son estas piedras? Son los obstáculos que encontramos en nuestro camino, los bloqueos que nos impiden seguir avanzando en nuestra vida. Normalmente estos bloqueos son movimientos defensivos contra algo que vemos que nos ataca y nos da miedo. Esto nos impide el crecimiento de nuestra vida, no nos permite vivir felices. Nos cierra el paso.

 Es muy importante descubrir las causas de estos bloqueos. Suelen ser situaciones que nos han producido dolor en el pasado, muchas veces son también sentimientos de incapacidad, de que no podemos manejar nuestra vida. Para los perfeccionistas el miedo al fracaso; y también muchas veces los pensamientos irracionales (“no valgo”, “no merezco esta alegría, este puesto, este triunfo, esta alabanza…”).

No obstante no vamos a ser siempre capaces de descubrir de dónde vienen estos bloqueos; o, si lo descubrimos, no vamos a poder vencerlos. Pero siempre podemos, como Benito, bendecir estas situaciones, llegar a dar gracias por ellas. Entonces se hacen más ligeras y no nos perturban tanto. Ya lo dice Jesús en el Evangelio de san Mateo: “Ponte a bien con tu enemigo mientras vas de camino” (Mt 5, 25).

¡Estemos en nuestra vida siempre reconciliados, y así estas grandes piedras, grandes losas se nos hacen ligeras!


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