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¡CUIDADO CON LAS MOTIVACIONES!

Había un señor, muy amigo de san Benito y que le estaba muy agradecido, y envió a Exhilarato para que le llevara como regalo dos vasijas de madera llenas de vino. Este Exhilarato por el camino escondió un frasco para él y le dio a Benito sólo uno. Pero cuando Exhilarato iba a marcharse, Benito lo avisó: “Mira, hijo, no bebas ya de la vasija que escondiste, antes inclínala y mira lo que hay en ella”. Exhilarato se fue muy confuso y cuando llegó al lugar donde escondió el frasco, lo inclinó…y salió una serpiente. Rápidamente Exhilarato se avergonzó de la falta cometida.

 

¿Cuál es la enseñanza de este relato? Exhilarato comete una acción mala, ha sustraído el barril de vino. Es una acción que los demás no van a ver, entonces su fama de bueno no se ve disminuida. Pero es una acción mala en su fundamento, y por eso es destructiva para el que la comete. Y así, cuando inclina el barril que había escondido, ve salir una serpiente. Eso es el ego que ha contaminado su acción y que contamina todas las que hacemos.

 

Entonces si las acciones, sean las que sean, las hacemos desde nuestro ego, para satisfacer un interés personal, el resultado nunca es bueno. Y Benito nos avisa de esto: que vigilemos las motivaciones. Porque toda acción contaminada con el ego lleva dentro una serpiente. Y es a la propia persona a la que primero muerde e inocula un veneno de muerte. Hasta el mejor vino se estropea cuando lo fabricamos con nuestro ego, por nuestros intereses personales. 


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