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CONFIAR EN LA PROVIDENCIA

San Gregorio Magno en el capítulo XXI de sus Diálogos nos relata otro episodio de la vida de San Benito. El capítulo se titula "De Doscientos costales de harina hallados junto al monasterio en tiempo de carestía" y dice así:

 

“En otra ocasión había sobrevenido en la región de Campania una gran carestía, y la falta de alimentos afligía a todos. También en el monasterio de Benito ya faltaba el trigo y se habían consumido casi todos los panes, de modo que a la hora de la comida sólo se pudieron encontrar cinco.

 

Cuando el venerable Padre los vio afligidos, procuró corregir su pusilanimidad con suave reprensión y reanimarlos con la siguiente promesa: “¿Por qué se entristece vuestro espíritu por la falta de pan? Hoy ciertamente hay muy poco, pero mañana lo tendréis en abundancia”.

 

En efecto, al día siguiente se encontraron delante de la puerta del monasterio doscientas fanegas de harina en unas bolsas, sin que hasta el momento presente se haya llegado a saber, a quiénes Dios omnipotente había dado la orden de regalárselas.

 

Cuando los hermanos vieron esto, dieron gracias a Dios, y aprendieron que no debían dudar de la abundancia ni siquiera en tiempo de escasez”.

 

Yo encuentro en el relato dos frases muy importantes de San Benito: “Ciertamente que hay poco pero a lo mejor mañana hay abundancia”. Y “no dudar jamás de la abundancia incluso en tiempo de escasez”.

 

Es curiosa esta actitud de San Benito que en medio de la escasez vislumbra la abundancia. Y esto no es sólo ni principalmente referido a la comida sino a cualquier situación. Nos invita a estar por encima de los acontecimientos en su literalidad, en su pobreza y dificultad, y ver allí ya abundancia, vida nueva.

 

Esto, ¿gracias a qué? Gracias a que Benito no cataloga la situación desde sus necesidades de pan, desde esa escasez (él también tendría hambre lógicamente), sino que ve allí la posibilidad de Dios. Evita así la tristeza, la angustia, el miedo, y lo sustituye por la esperanza, la confianza y la alegría.

 

Y ¿por qué Benito sí y nosotros no? Porque Benito, para empezar, fue santo, y nosotros estamos todavía en proceso; pero sobre todo porque Benito cree profundamente en la providencia. Por eso dice: “Hoy hay poco pero mañana sobrará”.

 

Esto es muy aplicable a toda vida humana. Nosotros empezamos a ver que "ya soy mayor, que las enfermedades, que la dificultad con mi familia, con mi marido, con mis hermanos…". Todo lo vemos desde la escasez, desde la pobreza, de lo que nos falta. Pero san Benito nos invita a verlo desde la providencia. Allí también hay riqueza. Esto nos permite vivir alegres y confiados. Todo está en manos de Dios. Y Dios es siempre abundancia, plenitud.


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