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X ENCUENTRO IBÉRICO ABADESAS Y ABADES BENEDICTINOS

 

X ENCUENTRO IBÉRICO  19-23 DE MAYO 2019

SAN PEDRO DE CARDEÑA (BURGOS)

CRÓNICA

En un marco de gran belleza –los campos de Castilla están en este momento en todo su esplendor- y acogidos cordialmente por los hermanos de la Trapa de San Pedro de Cardeña -¡qué bello y fecundo este encuentro de aguas vivas del Espíritu entre cistercienses y benedictinos!, se ha celebrado el X Encuentro Ibérico de Abadesas y Abades del 19 al 23 de mayo, como un fruto más de la Pascua. El lema del Encuentro ha sido muy significativo: CAMINANDO EN CONGREGACIÓN. EXPERIENCIAS Y POSIBILIDADES.

     En la primera parte del Encuentro (días 20 y 21) nos acompañó el P. Jeremías Schroeder, Presidente de la Congregación de santa Otilia. En todo momento se mostró como un líder cercano, con muchos dones, puestos al servicio de la autoridad. En cinco intervenciones magistrales, y en numerosas aportaciones en los diálogos, muy sugerentes, nos regaló una mirada amplia para otear con esperanza el momento presente de la vida monástica y vivirlo con optimismo teologal desde la sabiduría benedictina, que es creativa.

     Nos habló de vivir en conexión. Para ello, utilizó la expresión PARTES IMPLICADAS (Stakeholder), expresión novedosa para muchos, y que significa la presencia de numerosas personas, muchos de ellos laicos, en torno al monasterio. Invitó a valorar y motivar esta realidad, a tenerla en cuenta como espacio formativo y realidad concreta de vida. El monasterio no solo lo forman las monjas o los monjes, sino todas esas personas que, de una u otra manera, se relacionan y están vinculadas con el monasterio. Amigos, familias, profesores, vecinos, bienhechores, trabajadores, huéspedes que acuden a las hospederías, turistas que se acercan a comprar a la tienda, personas que buscan el arte, la cultura, la belleza de la liturgia, pobres y sufrientes y tantos otros…, forman el espacio ensanchado del monasterio, ocasión privilegiada para la evangelización.

     En otro momento habló de la “MISIÓN” de la Congregación, siempre con ejemplos sacados de su amplia experiencia como benedictino de gobierno y de sus visitas a monasterios de muchos países. Destacó la fuerza de la palabra de Jesús: “ID”, imprescindible para todo bautizado y, por lo tanto, para todo monje. Cuando una comunidad tiene clara su misión, puede elegir a aquellas monjas o monjes más capacitados para llevarla a cabo para liderar el camino. Recordó que nada se consigue sin esfuerzo, y repetidas veces insistió en la importancia del liderazgo y de contar con la ayuda de Facilitadores para avanzar en la fidelidad creativa.  

     La tercera intervención del P. Jeremías fue: “Aprender del mundo”. El monje es el que está siempre aprendiendo. Se detuvo a compartir dos experiencias que se están dando en su monasterio y en su Congregación: el Proyecto energético y la preparación de los Capítulos Generales con metodología nueva. Recalcó con fuerza que necesitamos transformación, cambio, realizar proyectos de largo alcance, ir más allá del fatalismo del siempre se ha hecho así. Si entra en las comunidades una mentalidad nueva, esto dará energía y esperanza. Para todo proyecto se necesita la humildad para aceptar la ayuda de otros que saben más en determinados campos. Más allá de los ejemplos, no realizables en la realidad concreta de la mayoría de los monasterios, los participantes captaron la esencia de lo que estaba diciendo para aplicarla a situaciones concretas que se pueden dar en los monasterios.

     En el diálogo posterior habló, sin ser exhaustivo, de algunos elementos que amenazan el futuro de la vida monástica: Insistir demasiado en nuestra autonomía que produce mentalidades cerradas, confiar poco en la sabiduría que está presentes en las estructuras que cimentan la vida monástica, tener miedo al cambio –la continuidad exige flexibilidad (con el ejemplo del ciclista, que tiene que moverse para avanzar, así el monasterio tiene que moverse para avanzar). El temor al cambio es muerte. En el fondo se trata de buscar respuestas para una seria, no romántica, búsqueda de Dios.

    Otra intervención importante del P. Jeremías fue hablar de nuestros miedos, que paralizan el alma de la comunidad. Entre ellos destacó el miedo a perder los valores de la vida monástica, el miedo a perder la autonomía del monasterio ante la injerencia de los laicos, el miedo al relevo en el servicio de autoridad, el miedo a morir, el miedo a relacionarnos con el mundo de hoy, el miedo a usar las redes sociales. Para afrontar estos y otros miedos señaló la conveniencia de la formación, tanto para las monjas como para los monjes, la formación también de los laicos que están cerca de los monasterios y que deben conocer la Sapiencia Benedictina. En algunos lugares se están llevando a cabo talleres y jornadas formativas en este sentido. 

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Comentarios: 1
  • #1

    Gerardo (domingo, 26 mayo 2019 04:53)

    No tener miedo. Siglo XXI