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Píldora de la semana: El poder de la oración

El poder de la oración

En este tiempo de sufrimiento debido a la pandemia de Corona Virus que nos está afectando en todo el mundo, la oración es un precioso instrumento que Dios nos ha otorgado para pedir su ayuda y obtener alivio. Espero que esta breve reflexión pueda contribuir a acrecer nuestra confianza en el poder de la oración.

Mucho ánimo a tod@s, y oremos para que el Señor nos proteja, nos consuele y nos libre pronto de esta plaga.

Un día leí esta frase: “Deja que la oración sea tu primera respuesta, no tu último recurso”. Me quedé reflexionando durante un buen rato sobre la importancia de la oración en mi vida.

Me pregunté ¿Cuántas veces he realmente considerado la oración como PRIMERA respuesta frente a un problema o a una duda? ¿Y cuántas veces he intentado obstinadamente resolverlo todo solo con mi propias fuerzas, en vez que confiar en la ayuda de nuestro Padre y Creador? ¿Creo de verdad en EL PODER DE LA ORACIÓN?

Dios NOS HABLA por medio de Su Palabra, la BIBLIA, que “es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón” (Hebreos 4:12), también NOS ESCUCHA por medio de la ORACIÓN, que es igual de poderosa: estos son los dos canales de comunicación que nos permiten conversar con el Señor, por lo tanto son ambos de la máxima importancia, y si los utilizamos constantemente influirán profunda y positivamente en nuestra vida.

Leyendo la Sagrada Escritura podemos aprender todo sobre la oración: desde la Génesis hasta el Apocalipsis encontramos a hombres, mujeres, profetas, santos y ángeles orando a Dios, y los Salmos y las Lamentaciones son preciosos ejemplos de hermosas oraciones que nuestros antepasados dirigían al Padre Eterno. Las epístolas de los apóstoles en el Nuevo Testamento nos exhortan a orar (1 Tesalonicenses 5:17; Efesios 6:18; Colosenses 4:2; etc.) y Santiago termina su epístola afirmando (Santiago 5:16) La oración ferviente del justo tiene mucho PODER.

¡No olvidamos que es Dios mismo que nos está hablando a través de Santiago! Nunca subestimemos el poder de la oración. Y hallamos el mejor ejemplo de su eficacia en la vida de Jesús, que estaba constantemente en contacto con el Padre a través de la oración (Marcos 6:41,46; Lucas 5:16; 6:12; 11:1) y rezó hasta su último respiro (Lucas 23:34,46).

En muchas ocasiones Jesús demostró y reiteró la potencia de la oración, incluso al expulsar demonios: “Cuando Jesús entró en casa, le preguntaron en privado sus discípulos: '¿Por que nosotros no pudimos expulsarlo?' Les respondió: 'Esta clase con nada puede ser arrojada, si no es con la oración' (Marcos 9:28,29).

Después de enseñarnos a orar el Padre Nuestro, también subrayó la eficacia de la oración: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Acaso alguno de vosotros le da una piedra a su hijo cuando le pide pan?; ¿o le da una culebra cuando le pide un pez? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!” (Mateo 7:7-11).

Pero entonces, por qué a veces parece que la oración no funcione?

En una ocasión, al ver sus discípulos maravillados por cómo había secado de repente una higuera estéril, Jesús les explicó que la oración solo es efectiva si CREEMOS FIRMEMENTE en que Dios nos escuchará “Y todo cuanto pidáis CON FE en la oración, lo recibiréis” (Mateo 21:22) “Por eso os digo que obtendréis todo cuanto pidáis en la oración, SI CREÉIS QUE YA LO HABÉIS RECIBIDO (Marcos 11:24).

Rezar con FE sincera es, pues, la primera clave (Santiago 1:6,7a) “Pero que pida con fe, sin vacilar; porque el que vacila es semejante al oleaje del mar, agitado por el viento y zarandeado de una a otra parte. Que no piense recibir cosa alguna del Señor un hombre así” (Hebreos 11:1) “La fe es garantía de lo que se espera y prueba de lo que no se ve”.

La segunda clave se desvela aún en las palabras de Santiago: Pedís y no recibís porque PEDÍS MAL, con la intención de malgastarlo en vuestros deseos de placer. SOMETEOS, pues, A DIOS; RESISTID AL DIABLO y él huirá de vosotros. Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros. Que los pecadores limpien sus manos; y que purifiquen sus corazones los hombres irresolutos” (Santiago 4:3,7,8) y en el Evangelio: “Sabemos que Dios no presta atención a los pecadores; sin embargo, escucha al que es religioso y cumple su voluntad” (Juan 9:31).

Dios dispensa su ayuda a los de corazón puro, a los que lo buscan sinceramente y que quieren acercarse a Él y oponerse al diablo, a los que se arrepienten y se limpian del pecado, a los que cumplen Su voluntad; Jesús mismo afirmó nada menos: “pues quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Marcos 3:35).

La tercera clave se refiere al CONTENIDO de nuestra petición: “Ésta es la confianza plena que tenemos en él: que si le pedimos algo CONFORME A SU VOLUNTAD, seguro que nos escucha (1 Juan 5:14).

Dios es amor, lealtad y justicia supremas, por lo tanto Su voluntad siempre es lo mejor, aunque a veces nuestra limitada perspectiva humana nos impida comprenderla en el momento presente: "Se alegrarán los que se acogen a ti, gritarán alborozados por siempre; tú los protegerás, en ti disfrutarán los que aman tu nombre" (Salmo 5:12) . La Sagrada Escritura nos avisa que El justo vivirá por la fe (Romanos 1:17): entonces, tengamos una fe firme en la voluntad de nuestro amoroso Padre celestial, sabiendo que este entero universo existe y fue creado únicamente por Su benévola y perfecta voluntad (Apocalipsis 4:11; Salmo 19(18):2-11) y, como Jesús nos enseñó, oramos confiados para que lo que pedimos se cumpla siempre según Su Voluntad (Mateo 6:10), con la plena certeza de que todo lo que hace nuestro Creador “está muy bien” (Génesis 1:31).

Escuchemos entonces la recomendación de San Pablo que dijo: “orad constantemente”: y oremos con fe, con corazón puro y conforme a la voluntad de Dios, y el Creador Todopoderoso nos auxiliará: “Yahvé es justo cuando actúa, amoroso en todas sus obras. Cerca está Yahvé de los que lo invocan, de todos los que lo invocan con sinceridad” (Salmo 145 (144):17,18).

¡HOLA A TOD@S!

 

Me llamo Sonia, vengo de Italia, tengo 46 años y estoy empezando mi camino de vida monástica como postulante en la comunidad del monasterio benedictino S. M. de Carbajal en León.

 

Antes de que Dios me sacara de las tinieblas de una vida sin sentido (trabajo, casa, amig@s, fiestas.... y vacío) he pasado por muchas experiencias, buenas y malas, dando vueltas para arriba y para abajo, navegando a mi manera, intentando no ahogarme en el flujo continuo de la existencia.

 

Lo que no sabía, es que nuestro Padre Celeste nos ha dejado una preciosa GUÍA para vivir de manera PLENA Y FELÍZ y hacer frente a la multitud de situaciones que se nos presentan a diario, una verdadera “lámpara que ilumina todos nuestros pasos” -Salmo 119(118):105-, una fuente inextinguible de sabiduría y una ayuda en todos momentos difíciles: LA BIBLIA.

 

No penséis que la Biblia sea un libro anticuado, todo lo contrario! Dios es el Alfa y el Omega, el principio y el fin de todo, es decir, eterno, y asimismo lo es su Sagrada Palabra: ya veréis como su mensaje es siempre actual y eficaz, os garantizo, mucho más de cualquier manual de auto ayuda escrito por el hombre, pero sobre todo como va transformando vuestra vida si abrís el corazón y dejáis que el Espíritu Santo que la impregna obre en vosotros.

 

En este espacio voy a compartir semanalmente una “píldora reconstituyente” de la Biblia con su aplicación practica en la vida diaria, con la sincera esperanza que la voz de nuestro amoroso Padre, que es puro amor -1 Jn 4:16-, se convierta en la luz que ilumine vuestro sendero, así como inmerecidamente ha alumbrado el mío.

Notas importantes:

-Este espacio no pretende plantear ninguna análisis teológica o filosófica, sino ofrecer pequeñas sencillas recomendaciones basadas en las Escrituras para vivir mejor.

-La Biblia que utilizo es La Biblia de Jerusalén – Nueva edición totalmente revisada 2009.

-La numeración de los Salmos sigue el texto hebreo y, entre paréntesis, la griega (LXX) adoptada por la Liturgia.



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