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Píldora de la semana: "¿No te importa que perezcamos?

¿No te importa que perezcamos?” 

En estos tiempos difíciles de pandemia, tod@s nos estamos enfrentando con nuestros peores miedos, y en un escenario tan dramático y descorazonador, angustia e inseguridad pueden abrumarnos y llevarnos a creer que Dios se desinteresa de nosotros y pensar: ¿no te importa que perezcamos?” (Marcos 4:38b).

Hace más de veinte siglos, temiendo por sus propias vidas, los discípulos le hicieron a Jesús la misma pregunta:

¿qué había pasado entonces? ¿Cómo reaccionó Jesús? ¿Y qué podemos aprender de ello?

Después de un día enseñando a la gente en la orilla del mar de Galilea, al atardecer Jesús y sus discípulos estaban en la barca, rumbo a la otra orilla. En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que estaba a punto de anegarse” (Marcos 4:37). Este acontecimiento me recuerda una película que vi hace años, “La tormenta perfecta”: en ella se cuenta cómo unos desventurados pescadores luchaban por salvar sus vidas, llenos de pánico, en medio de una tremenda tormenta. Me figuro así el terror que sobrecogió a los discípulos que no sabían cómo salir del apuro, casi dándose por vencidos creyendo que iban a morir ahogados.

Mientras tanto, Jesús se encontraba en popa, durmiendo sobre un cabezal.” Fue entonces cuando Lo despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?” (Marcos 4:38).

Lo mismo nos puede pasar a nosotr@s: en tiempo de aflicciones, las olas turbulentas de los pensamientos negativos pueden desorientarnos hasta hundirnos y hacernos creer que el Señor se despreocupa de los seres humanos, dejándonos solos a merced de la tormenta.

Pero la Sagrada Escritura proclama que Yahvé observa de lo alto del cielo, ve a todos los seres humanos; desde el lugar de su trono mira a todos los habitantes de la tierra; los ojos de Yahvé sobre sus adeptos, sobre los que esperan en su amor, para librar su vida de la muerte y mantenerlos en tiempo de penuria” (Salmo 33(32):13,14,18,19).

En efecto, Jesús lejos de desentenderse de ellos,habiéndose despertado, increpó al viento y dijo al mar: ¡Calla, enmudece! El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. Entonces les dijo: ¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?” (Marcos 4:39-40)

Después de aplacar la tempestad y ponerlos a salvo, Jesús regañó tiernamente a sus discípulos, porque no habían mantenido la fe en su presencia, permitiendo que, al surgir la adversidad, las dudas y el miedo se apoderasen de sus corazones.

No caigamos en su error, no perdamos la confianza en que Dios siempre está a nuestro lado, y que es nuestro amparo, siempre despierto y dispuesto a protegernos y a socorrernos, si nos encomendamos a Él con fe sincera y con toda el alma: Cerca está Yahvé de los que lo invocan, de todos los que lo invocan con sinceridad” (Salmo 145(144):18) Alzo mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi auxilio? Mi auxilio viene de Yahvé, que hizo el cielo y la tierra¡No deja a tu pie resbalar! ¡No duerme tu guardián! Es tu guardián Yahvé, Yahvé tu sombra a tu diestra. Yahvé te guarda de todo mal, Él guarda tu vida (Salmo 121(120):1-3,5,7).

Cuando las dificultades de la vida nos azoten como una borrasca impetuosa, en lugar de asustarnos y desesperarnos, acojamos al Señor en la barca de nuestro corazón, y dejemos que con la fuerza de su amor, Él aplaque la tormenta de nuestros sentimientos negativos: al cielo subían, bajaban al abismo, el peligro entrecortaba su respiración; daban vuelcos, vacilaban como ebrios, no les valía de nada su pericia. Pero clamaron a Yahvé en su apuro, y Él los libró de sus angustias. A silencio redujo la borrasca, las olas callaron a una. Ellos se alegraron y se calmaron, y Él los llevó al puerto deseado.¡Den gracias a Yahvé por su amor, por sus prodigios en favor de los hombres! (Salmo 107(106):26-31)

Si la tempestad de las tribulaciones nos acongoja, recordemos el asombro de los discípulos frente al inmenso poder de Dios: “Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: ¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?” (Marcos 4:41). No tengamos miedo de nada, porque no hay nada imposible para Dios” (Lucas 1:37), todo le está sometido, porque Él lo creó todo; “Dios es nuestro refugio y fortaleza, socorro en la angustia, siempre a punto. Por eso no tememos si se altera la tierra, si los montes vacilan en el fondo del mar, aunque sus aguas bramen y se agiten, y su ímpetu sacuda las montañas.¡Con nosotros Yahvé Sebaot, nuestro baluarte el Dios de Jacob!” (Salmo 46(45):2-4) Yahvé marchará delante de ti, él estará contigo; no te dejará ni te abandonará. No temas ni te asustes”.(Deuteronomio 31:8)

Ahora que la pandemia del coronavirus está afectando profundamente a nuestras vidas y a toda la sociedad humana, más que nunca es de vital importancia que pongamos completa confianza en nuestro Creador Todopoderoso y que lo busquemos aún más fervorosamente: Yahvé estará con vosotros mientras vosotros estéis con Él; si le buscáis, se dejará hallar de vosotros; pero si le abandonáis, os abandonará” (2 Crónicas 15:2b); “Confíen en ti los que conocen tu nombre, pues no abandonas a los que te buscan, Yahvé” (Salmo 9-10:11); Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en amor con todos los que te invocan; Yahvé, presta oído a mi plegaria, atiende a la voz de mi súplica. Te invoco el día de la angustia, pues tú me sabes responder; Señor, ningún dios como tú, no hay obras como las tuyas” (Salmo 86(85):5-8).

En efecto, nadie nos ama tanto como nuestro Creador porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16): ayer en la Santa Pascua celebramos este sublime acto de amor, recordando la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, que sacrificó su propia vida para nuestra salvación.

El apóstol San Pablo nos exhorta: Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor, tal como Cristo os amó y se entregó por nosotros” (Efesios 5:1,2a). Vivamos entonces en el amor, según el ejemplo de Jesús, aplicando en nuestro día a día la regla de oro que Él nos enseñó: todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos” (Mateo 7:12), porque solo si permanecemos unidos en el vínculo cristiano del amor, saldremos victoriosos de esta batalla contra la pandemia y sus consecuencias físicas, psicológicas, sociales y económicas.

 

¡HOLA A TOD@S!

 

Me llamo Sonia, vengo de Italia, tengo 46 años y estoy  empezando mi camino de vida monástica como postulante en la comunidad del monasterio benedictino S. M. de Carbajal en León. 

Antes de que Dios me sacara de las tinieblas de una vida sin sentido (trabajo, casa, amig@s, fiestas.... y vacío) he pasado por muchas experiencias, buenas y malas, dando vueltas para arriba y para abajo, navegando a mi manera, intentando no ahogarme en el flujo continuo de la existencia. 

Lo que no sabía, es que nuestro Padre Celeste nos ha dejado una preciosa GUÍA para vivir de manera PLENA Y FELÍZ y hacer frente a la multitud de situaciones que se nos presentan a diario, una verdadera “lámpara que ilumina todos nuestros pasos” -Salmo 119(118):105-, una fuente inextinguible de sabiduría y una ayuda en todos momentos difíciles: LA BIBLIA. 

No penséis que la Biblia sea un libro anticuado, todo lo contrario! Dios es el Alfa y el Omega, el principio y el fin de todo, es decir, eterno, y asimismo lo es su Sagrada Palabra: ya veréis como su mensaje es siempre actual y eficaz, os garantizo, mucho más de cualquier manual de auto ayuda escrito por el hombre, pero sobre todo como va transformando vuestra vida si abrís el corazón y dejáis que el Espíritu Santo que la impregna obre en vosotros. 

En este espacio voy a compartir semanalmente una “píldora reconstituyente” de la Biblia con su aplicación practica en la vida diaria, con la sincera esperanza que la voz de nuestro amoroso Padre, que es puro amor -1 Jn 4:16-, se convierta en la luz que ilumine vuestro sendero, así como inmerecidamente ha alumbrado el mío.

Notas importantes:

-Este espacio no pretende plantear ninguna análisis teológica o filosófica, sino ofrecer pequeñas sencillas recomendaciones basadas en las Escrituras para vivir mejor.

-La Biblia que utilizo es La Biblia de Jerusalén – Nueva edición totalmente revisada 2009.

-La numeración de los Salmos sigue el texto hebreo y, entre paréntesis, la griega (LXX) adoptada por la Liturgia.



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Comentarios: 1
  • #1

    Santiago José (sábado, 02 mayo 2020 23:54)

    Os agradezco de corazón estos enlaces de " la píldora de la semana ." ¿No os importa que
    perezcamos.?
    Gracias.!