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Píldora de la semana: Nacer de nuevo (primera parte)

Nacer de nuevo (primera parte)

 

En la píldora de la semana pasada (Mirad las aves del cielo), mencioné el Reino de Dios, hoy escuchamos a Jesús exponiendo cómo acceder a ello.

 

Conversando con Nicodemo, magistrado judío, Jesús nos revela una importante verdad:

(Juan 3:3) “En verdad, en verdad te digo que el que no nazca de nuevo no puede ver el Reino de Dios”.

Al oír esta afirmación, Nicodemo se queda atónito, y no comprendiendo, pregunta: “¿Cómo puede uno nacer siendo ya viejo?¿Puede acaso entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?”.

 

Está claro que Jesús se está refiriendo a un nacer de nuevo en sentido espiritual

(1 Corintios 2:13) “hablamos, pero no con palabras propias de la sabiduría humana, sino enseñadas por el Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales”

y de hecho aclara:

(Juan 3:5b,6)el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne es carne; lo nacido del Espíritu es espíritu”.

Añade enseguida:

(Juan 3:8)El viento sopla donde quiere, y oyes su rumor, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que nace del Espíritu” (cfr. Hechos 2:1-4),

resaltando que el renacimiento espiritual, al igual que el viento “que no se ve de dónde viene y adónde va”, no se percibe con los sentidos corporales, pero sí “oyes su rumor”, es decir, se pueden apreciar sus efectos en las obras del “renacido”.

 

En estas palabras del Señor resulta evidente la referencia al sacramento del Bautismo, la purificación del pecado mediante agua y Espíritu Santo, don gratuito de Dios, necesario para la salvación

(Tito 3:5b-7) “mediante el baño de la regeneración y la renovación operada por el Espíritu Santo, que derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador, para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, viviendo con la esperanza de vida eterna”.

 

Efectivamente, después de su Resurrección, Jesús envió a sus discípulos a proclamar el Evangelio y a bautizar por todo el mundo

(Mateo 28:19,20a) “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado”

 

El Bautismo nos abre gratuitamente el acceso al Reino de Dios, pero depende de nosotros, en virtud del libre arbitrio, buscarlo, entrar y avanzar escuchando y siguiendo al Espíritu que nos conduce por el camino angosto que lleva a la Vida (cfr. Mateo 7:13-14, Deuteronomio 30:19,20).

 

¿Cómo podemos encontrar esta puerta del Reino que Dios nos ha abierto y recorrer el camino hacia la Vida?

Será siempre Jesús a desvelarlo, en la píldora de la próxima semana...

(Nacer de nuevo - segunda parte)

 

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Me llamo Sonia, vengo de Italia, tengo 46 años y estoy  empezando mi camino de vida monástica como postulante en la comunidad del monasterio benedictino S. M. de Carbajal en León... 

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Notas importantes:

  • Este espacio no pretende plantear ninguna análisis teológica o filosófica, sino ofrecer pequeñas sencillas recomendaciones basadas en las Escrituras para vivir mejor.
  • La Biblia que utilizo es La Biblia de Jerusalén – Nueva edición totalmente revisada 2009.
  • La numeración de los Salmos sigue el texto hebreo y, entre paréntesis, la griega (LXX) adoptada por la Liturgia.




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