· 

Píldora de la semana: Nacer de nuevo (segunda parte)

Nacer de nuevo (segunda parte)

 

En la píldora de la semana pasada (Nacer de nuevo - primera parte), vimos que el Bautismo nos abre el acceso al Reino de los Cielos, pero encontrar esa puerta y optar por el camino de la verdadera Vida depende de la libre elección de cada persona (cfr. Mateo 7:13-14, Deuteronomio 30:19,20).

 

Jesús desvela cómo encontrar el camino:

(Juan 14:5b-6) “¿Cómo podemos saber el camino? Respondió Jesús: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”

 

(Juan 8:12) “Jesús les dijo: Yo soy la luz del mundo; la persona que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida”

 

(Marcos 16:16) “El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará”

Jesús mismo ES el camino, si creemos en él y lo seguimos, entraremos en el Reino de Dios.

 

Jesús continuando su conversación con Nicodemo declara:

(Juan 3:16-21)

Porque tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo unigénito para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

 

Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no es juzgado; pero el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.

 

Y el juicio consiste en que la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Pues todo el que obra el mal odia la luz y no se acerca a ella, para que nadie censure sus obras. Pero el que obra la verdad, se acerca a la luz, para que quede de manifiesto que actúa como Dios quiere”.

 

Por tanto el creyente, movido por su viva fe en el Hijo de Dios, se distingue del no creyente por sus obras, como la luz de las tinieblas.

 

El apóstol Pablo reiterará este mismo concepto:

 

(Efesios 5:1,2a,8-11a)

Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor, tal como Cristo os amó.

 

Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas; pero ahora sois luz en el Señor: Vivid como hijos de la luz, pues el fruto de la luz consiste en todo tipo de bondad, justicia y verdad.

 

Examinad qué es lo que agrada al Señor, y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas”.

 

La verdadera fe cristiana se manifiesta en la completa renovación de la persona bautizada, que de tinieblas se vuelve luz porque actúa con un “corazón nuevo”, plasmado por el Espíritu de Dios

 

(Ezequiel 36:25-27)

Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; os purificaré de todas vuestra inmundicias y de todas vuestras basuras.

Os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.

Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas”.

 

La próxima semana, en la tercera y última parte, el apóstol Pablo describirá cómo este corazón renovado por el Espíritu influye en la conducta del cristiano y explicará el significado profundo del Bautismo...

(Nacer de nuevo - tercera parte)

Si te ha gustado, ¡COMPÁRTELO!

Me llamo Sonia, vengo de Italia, tengo 46 años y estoy  empezando mi camino de vida monástica como postulante en la comunidad del monasterio benedictino S. M. de Carbajal en León... 

LEER MÁS...

Notas importantes:

  • Este espacio no pretende plantear ninguna análisis teológica o filosófica, sino ofrecer pequeñas sencillas recomendaciones basadas en las Escrituras para vivir mejor.
  • La Biblia que utilizo es La Biblia de Jerusalén – Nueva edición totalmente revisada 2009.
  • La numeración de los Salmos sigue el texto hebreo y, entre paréntesis, la griega (LXX) adoptada por la Liturgia.




Escribir comentario

Comentarios: 0