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Píldora de la semana: La presencia de Dios

La presencia de Dios

 

En la píldora anterior (Dios el Creador eterno) empezamos a conocer a Dios en toda su magnitud.

A pesar de su excelencia e inmensidad (cfr. Romanos 11:33), nuestro Padre celestial no es un Dios lejano.

(Salmo 8:4,5)

Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas que pusiste, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el hijo de Adán para que de él te cuides?”

 

Esta es la reconfortante declaración del apóstol San Pablo ante el Areópago en Atenas:

(Hechos 17:27b,28a)

Pero no pensemos que se encuentra lejos de cada uno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos.”

 

Dios, de quién depende nuestra misma existencia, está presente en toda parte, nos observa y nos examina constantemente, se interesa y se preocupa por la humanidad y por cada un@ de nosotros.

(Salmo 11(10):4)

Yahvé en su santo Templo, Yahvé en su trono celeste, sus ojos ven el mundo, sus pupilas examinan a los hombres.”

 

(Salmo 33(32):13-15)

Yahvé observa de lo alto del cielo, ve a todos los seres humanos; desde el lugar de su trono mira a todos los habitantes de la tierra; él, que modela el corazón de cada uno, y repara en todas sus acciones.”

 

(Mateo 10:29-31)

¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis mas que muchos pajarillos.”

 

Dios es Espíritu. Esto significa que los sentidos físicos de nuestro limitado cuerpo carnal no pueden captarlo.

(Juan 4:24)

Dios es espíritu y los que adoran deben adorar en espíritu y verdad.”

 

(1 Corintios 2:10,11)

Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu; y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios. En efecto, ¿qué persona conoce lo íntimo de la persona, sino el espíritu de la persona, que está en ella? Del mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios.”

 

Solo si lo buscamos con los ojos del corazón permitiendo que su Santo Espíritu obre en nosotros y nos conduzca hacía Él, lo hallaremos y lo conoceremos íntimamente, como los hijos a un padre.

 

(Efesios 1:17-19)

Así, pido al Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, que os conceda espíritu de sabiduría y de revelación para conocerle perfectamente, que ilumine los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál es la esperanza a que habéis sido llamados por él, cuál la gloriosa riqueza otorgada por él en herencia a los santos, y cuál la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa.”

 

(Romanos 8:14,16)

Todos los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.

El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.”

 

(1 Juan 3:1a)

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos!”

 

Y si nos acercamos a Dios, Él se acercará a nosotros y nunca nos abandonará.

(Santiago 4:8a)

Acercaos a Dios y él se acercará a vosotros.”

 

(Salmo 145(144):18)

Cerca está Yahvé de los que lo invocan, de todos los que lo invocan con sinceridad.”

 

(Salmo 9-10:11)

Confíen en ti los que conocen tu nombre, pues no abandonas a los que te buscan, Yahvé.”

 

(Salmo 33(32):18)

Los ojos de Yahvé sobre sus adeptos, sobre los que esperan en su amor.”

 

por lo tanto, la verdadera pregunta que tenemos que hacernos no es: “¿Dios está con nosotros?”, sino: “¿nosotros estamos con Dios?”

 

Si estamos con nuestro Padre y confiados apreciamos su constante presencia a nuestro lado, Él nos otorgará verdadera paz, alegría, fuerza y prosperidad a pesar de todas las tribulaciones de esta vida terrenal, y luego nos brindará la vida eterna a su lado en el Reino de los cielos. ¡No estaremos solos nunca jamás!

(Jeremías 17:7)

Bendito quien se fía de Yahvé, pues no defraudará su confianza. Es como árbol plantado a la vera del agua, que enraíza junto a la corriente. No temerá cuando llegue el calor, su follaje estará frondoso; en año de sequía no se inquieta ni deja de dar fruto.”

 

(Salmo 37(36):5,23,24)

Encomienda tu vida a Yahvé, confía en él, que actuará; Yahvé da firmeza a los pasos del hombre, se complace en su camino; aunque caiga, no queda tirado, pues Yahvé lo sostiene por la mano.”

 

(Salmo 16(15):2,7-9,11)

Digo a Yahvé: Tú eres mi Señor, mi bien, nada hay fuera de ti. Bendigo a Yahvé, que me aconseja; aun de noche me instruye la conciencia; tengo siempre presente a Yahvé, con él a mi derecha no vacilo. Por eso se me alegra el corazón, sienten regocijo mis entrañas, todo mi cuerpo descansa tranquilo. Me enseñarás el camino de la vida, me hartarás de gozo en tu presencia, de dicha perpetua a tu derecha.”

 

(Salmo 103(102):2-4,11)

Bendice, alma mía, a Yahvé, nunca olvides sus beneficios.

Él, que tus culpas perdona, que cura todas tus dolencias, rescata tu vida de la fosa, te corona de amor y ternura. Como se alzan sobre la tierra los cielos, igual de grande es su amor con sus adeptos.”

 

 

Sí, no existe Amor más grande que lo que nuestro Creador siente por los seres humanos... como veremos en la píldora de la próxima semana.

 

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Me llamo Sonia, vengo de Italia, tengo 46 años y estoy  empezando mi camino de vida monástica como postulante en la comunidad del monasterio benedictino S. M. de Carbajal en León... 

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Notas importantes:

  • Este espacio no pretende plantear ninguna análisis teológica o filosófica, sino ofrecer pequeñas sencillas recomendaciones basadas en las Escrituras para vivir mejor.
  • La Biblia que utilizo es La Biblia de Jerusalén – Nueva edición totalmente revisada 2009.
  • La numeración de los Salmos sigue el texto hebreo y, entre paréntesis, la griega (LXX) adoptada por la Liturgia.




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