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Píldora de la semana: El secreto de la fuerza

El secreto de la fuerza

 

La fuerza, en todos sus aspectos: físico, moral y espiritual es necesaria para mantenernos activos en la vida diaria, enfrentarnos a las dificultades e inconvenientes que se nos presentan y salir adelante a pesar de duelos, enfermedades, eventos traumáticos, conflictos, situaciones agotadoras …

 

En este mundo frenético y cargado de responsabilidades y preocupaciones, a veces llegamos a quedarnos sin fuerzas, a sentir que “ya no puedo más”; necesitamos una “recarga” de energía para seguir de pie y resistir al desgaste de las vivencias humanas.

Pero ¿Dónde buscarla?, ¿Cuál es el secreto de la fuerza?

 

Cuando pienso en la fuerza, la primera imagen que me viene a la mente es la de Sansón, emblema de la fuerza física, personaje que conocí desde niña leyendo cómics y viendo películas, y que solo más tarde descubrí ser de origen bíblica (Jueces caps. 13-16).

 

La excepcional potencia física de Sansón no residía en su larga melena, como narra la leyenda popular, sino en lo que esa representaba: su fidelidad a Dios.

Sansón era “nazireo de Dios” (Jueces 13:5), es decir consagrado a Dios, y su fuerza era un don de Yahvé (Jueces 13:24,25).

 

En la Biblia encontramos muchos ejemplos de personajes que cumplieron acciones extraordinarias movidos por el Espíritu del Señor, mientras que la simple fuerza humana nada puede comparada con Su inconmensurable vigor.

(1 Samuel 2:1a,4,9)

Mi corazón exulta en Yahvé, mi fuerza se apoya en Dios.

El arco de los fuertes se ha quebrado, los que se tambalean se ciñen de fuerza.

Guarda los pasos de sus fieles, y los malos perecen en tinieblas (pues el hombre no triunfa por la fuerza).”

(Salmo 33(32):16)

No se salva el rey por su gran ejército, ni el guerrero escapa por su enorme fuerza.”

(1 Corintios 1:25)

La locura divina es más sabia que las personas, y la debilidad divina, más fuerte que las personas.”

 

En la carta a los Hebreos se subraya que estas personas recibieron la fuerza del Espíritu de Dios en virtud de la fe.

(Hebreos 11:33,34)

Éstos, por la fe, sometieron reinos, administraron justicia, alcanzaron las promesas y cerraron la boca a los leones; apagaron la violencia del fuego, escaparon al filo de la espada, curaron de sus enfermedades, fueron valientes en la guerra y rechazaron ejércitos extranjeros.”

 

El apóstol San Pablo, en la segunda carta a los Corintios, afirma que la potencia de Dios obra en la persona “como tesoro en un recipiente de barro” y nos comenta su experiencia personal, admitiendo su propia debilidad y reconociendo que precisamente en ella se realiza la fuerza del Señor.

(2 Corintios 13:4)

(Cristo) fue crucificado en razón de su debilidad, pero está vivo por la fuerza de Dios. Así también nosotros: somos débiles en él, pero viviremos con él por la fuerza de Dios.”

(2 Corintios 4:7)

Llevamos este tesoro en recipientes de barro, para que se vea claramente que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros.”

(2 Corintios 12:9a,10b)

(El Señor) me dijo: 'Mi gracia te basta, pues mi fuerza se realiza en la debilidad.' Pues, cuando soy débil, entonces es cuando soy fuerte.”

 

Aunque seamos débiles y estemos agotados, nuestro Padre Celestial viene en nuestra ayuda, si esperamos en Él con corazón sincero y confiado:

(Isaías 40:28,29,31)

Yahvé es un Dios eterno (…) no se cansa ni se fatiga (…).

Da vigor al hombre cansado, acrecienta la energía del débil.

A los que esperan en Yahvé él les renovará el vigor: subirán como con alas de águila, correrán sin fatigarse y andarán sin cansarse.”

(Salmo 105(104):4a)

¡Buscad a Yahvé y su poder!”

(Salmo 138(137):3)

El día en que grité, me escuchaste, aumentaste mi vigor interior.”

(Efesios 1:18,19)

que (Dios) ilumine los ojos de vuestro corazón para que conozcáis (…) cuál es la soberana grandeza de su poder para con nosotros, los creyentes, conforme a la eficacia de su fuerza poderosa.”

 

La fe verdadera es nuestra fuente de energía inagotable, y en la oración disponemos de un “cargador” siempre asequible, en cualquier tiempo, lugar y situación (véase también "El poder de la oración" ).

San Pablo nos enseña la necesidad de orar con fe para recibir la fuerza del Señor.

(Efesios 3:16)

(El Padre) os conceda fortaleza interior mediante la acción de su Espíritu.”

(Efesios 6:10,18a)

Fortaleceos por medio del Señor, de su fuerza poderosa.

Manteneos siempre en la oración y la súplica, orando en toda ocasión por medio del Espíritu.”

 

Jesús mismo hizo de la oración su fuerza en toda ocasión y en sus últimos días antes de su pasión recomendó:

(Lucas 21:36a)

Estad en vela, pues, orando en todo tiempo, para que tengáis fuerza.”

 

Iluminados por la Palabra de Dios e impulsados por el ejemplo de tantos testigos que a lo largo de la historia recibieron la fuerza del Espíritu de Dios, perseveremos constantes en la fe y en la oración, mirando siempre a nuestro Maestro y Señor, Cristo Jesús.

(Hebreos 12:1,2a)

Por tanto, también nosotros, teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, (…) corramos con constancia la carrera que se nos propone, con los ojos fijos en Jesús, que inicia y lleva a la perfección la fe.”

 

Así, podremos decir, como San Pablo:

(Filipenses 4:13)

 

Todo lo puedo con Aquel que me da fuerza.”

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Me llamo Sonia, vengo de Italia, tengo 46 años y estoy  empezando mi camino de vida monástica como postulante en la comunidad del monasterio benedictino S. M. de Carbajal en León... 

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Notas importantes:

  • Este espacio no pretende plantear ninguna análisis teológica o filosófica, sino ofrecer pequeñas sencillas recomendaciones basadas en las Escrituras para vivir mejor.
  • La Biblia que utilizo es La Biblia de Jerusalén – Nueva edición totalmente revisada 2009.
  • La numeración de los Salmos sigue el texto hebreo y, entre paréntesis, la griega (LXX) adoptada por la Liturgia.




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