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RECONCILIACIÓN

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo

Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desatéis en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También os aseguro que, si dos de vosotros os unís en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo os lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos».

 

En este pasaje, Mateo presenta a la comunidad una meta: la reconciliación porque la vida del cristiano no es una relación individualista con Cristo, sino una vida en comunidad. Mateo habla de hermanos; es decir,  de vida de familia y no de una organización empresarial, un club, una asociación. La meta es ganarse al ofensor en vez de murmurar contra él o alejarse de él. 

Toda la comunidad está implicada en el proceso de sanación.

La segunda parte se refiere a la oración en común. Jesús garantiza su presencia. No es el número más o menos grande de los que oran lo importante, sino la unión que obtiene la gracia y la presencia. Una comunidad llena de amor es una fuerza terrible, impresionante, sin semejanza con nada porque el amor o el odio no son simplemente sentimientos subjetivos que afectan a la persona que los experimenta, sino que son también fuerzas objetivas que condicionan el ambiente comunitario.

                                                (E.A.)



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