· 

NOS LLAMAN A TRABAJAR

 

Suena el teléfono. Hay una llamada del Señor. ¡Qué alegría! Seguro que es para que pasemos la tarde juntos de retiro. Pero, ¡qué va! Es para que vayamos a trabajar.

Eso ya no nos gusta tanto. A ver cómo nos las arreglamos para no ir. Ante todo, a quedar bien. Así que vamos a decir que sí: "Señor, voy". Luego, ya veremos.

¿Qué hace Jesús? ¿Por qué hace esto? Porque Jesús sitúa en el espacio de la cotidianidad de la vida la voz de Dios como Padre que nos llama a trabajar, a vivir. El Señor coloca la llamada al discipulado en una nueva situación: la vida. Es decir, la saca del ámbito de lo religioso, de lo puntual, de lo ritual y la coloca en el terreno del día a día, tal y como discurre. Y eso ya no nos gusta tanto. El trabajo nos cansa. Tampoco vemos garantizado el fruto y no nos han hablado del salario. Así que mejor no escuchar la llamada. Aunque también podemos reconsiderar la respuesta y descubrir el valor de la acción. Toda acción es adhesión a la fuerza creadora de Dios y descubrimiento y revelación de su verdadero rostro. Hemos sido creados creadores de nuestra propia existencia y colaboradores en la de los demás.

Nuestro Padre está siempre trabajando. Vayamos, pues, a esforzarnos a la viña del Señor.

 

                                               (E.A.)




Escribir comentario

Comentarios: 0