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CRÓNICA DE 2020

 

Quisiera expresar brevemente

el año en curso vivido.

 

Los primeros pasos fueron,

sin altercados, tranquilos.

Mas llegó a todos los hombres

un diminuto bichito.

Nos encerramos en casa

para vivir prevenidos.

Amainado un poco el viento,

tras meses de cautiverio,

volvía a ser todo lo mismo.

 

El verano da comienzo

con un ritmo parecido:

muere mamá Rosa;

Jesús la lleva consigo.

Sor María Luz, no tardando,

en dos días, lo mismo.

Habíamos repuesto fuerzas

Y ¡zas!, vuelve otra vez el bicho

y contagiadas quedamos:

compartimos con los hombres

su mismo camino vivido.

 

¿Cómo fue esa aventura?

Una se queda en cama

por varios días seguidos.

Su mejoría no llega.

La llevan al hospital;

allí da positivo.

Luego mueren dos hermanas:

Ángeles, en un suspiro;

Amalia, dos días después.

¡Cuánto vaivén sufrido!sz

 

Nuevamente confinadas,

¡Qué manera de vivirlo!

Desconcierto, hubo un poco:

los días se hacían siglos.

 

Mas templadas esas cuerdas,

algo extraño es lo que vimos:

Éramos un montón

y UNA ahora.

¿por qué ha sido?

 

Betania nos convocaba

como tiempo atrás hiciera

a Jesús con sus amigos.

Tan extraño como hermoso:

en la tele, eucaristía;

siempre diferente,

aunque pareciera lo mismo.

 

El asombro nos podía

por lo absurdo en apariencia

y doloroso que vivimos.

Mas no queda ahí todo:

enlazado, ha conseguido

valor positivo, en todas.

Lo que brota desde dentro

es: ¡Gracias, Señor Jesús!

Si hemos cantado victoria,

por tu presencia ha sido.

Pues a la debilidad de siempre

algo interior ha urgido

a vivir con ánimo, de frente

y, como decía al principio,

no somos ya diez y siete,

somos UNA, ¡qué sorpresa!

Se va cumpliendo el deseo

que expresó Juan en sus escritos:

“que sean uno”, decía.

¿Es eso cierto en nosotras?

No lo sé a ciencia cierta,

pero estamos en camino.

 

Una última palabra:

Un hijo no se acuesta

sin dar un beso de mimo

a quien le llevó en las entrañas.

Nosotras, hoy, te miramos,

madre nuestra del Camino,

y las gracias queremos darte,

porque, juntamente con tu hijo,

nos habéis abierto puertas

aunque estaban con pestillo.

Gracias, Jesús; gracias, Madre.

Repuestas casi del todo,

retomamos ya la clase

en la escuela de Benito.

 

Y a todos cuantos miráis

esta casa con cariño,

también os damos las gracias

por vuestro interés, oración

y ánimo vivido.

 

Gracias, Señor Jesús;

gracias, Virgen del Camino;

gracias, hermanos todos;

nuestra gratitud inmensa

casi llega al infinito.

 

                                      (R.M.)



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Comentarios: 2
  • #1

    Anselmo Saludes Lopez (miércoles, 09 diciembre 2020 22:20)

    Acostumbrado al trabajo como voluntario en el albergue este año he echado mucho de menos, esos días que aunque empezaban a las 5 de la mañana y terminaban tarde, se me pasaban en un suspiro, esa oración del peregrino con la Salve desafinada por mi parte pero cantada con todo el corazón y el cariño que nuestra Santísima Madre se merece, esa grata labor de atender a los peregrinos que me necesitaban, esas risas y esos momentos que hay que vivirlos desde el corazón y atraparlos por que no vuelven, no apreciamos lo que tenemos hasta que nos falta. Por último desearos a todas mucha salud y fuerza para afrontar con entereza y dignidad esta pandemia y feliz Navidad a todas con el deseo de que Jesús vuelva a nacer de nuevo en nuestros corazones.

  • #2

    Ernestina (jueves, 10 diciembre 2020 14:44)

    Muchas gracias Anselmo por su comentario deseamos que pronto se pueda volver a abrir el albergue un abrazo grande