SAN ESTEBAN, PROTOMÁRTIR

Con la muerte de Esteban, viene el primer ejemplo de la falta de aceptación de Jesús y su mensaje. Aceptar a Jesús y su forma de vida, si no tiene manifestaciones concretas cuando las circunstancias son adversas, significa que permanecen solo en el campo de las ideas, de los grandes pensamientos que tenemos sobre nosotros mismos.

Jesús advierte a sus discípulos de lo que les puede ocurrir.  Pero ¿qué era lo que atemorizaba a los primeros cristianos? ¿Lo mismo que a nosotros: el dolor, la humillación, el sufrimiento, la enfermedad, la muerte...? No. Muchos temían que su imprecisión en las palabras y defensa de Jesús no fuera la acertada.

Hay una gran diferencia: nosotros intentando salvarnos a nosotros mismos; ellos, intentando ser testigos fieles de Jesús.

Jesús siempre nos promete su presencia, su ayuda tanto a ellos  como a nosotros. A ellos les dice que no se preocupen, que tendrán siempre la fuerza y la sabiduría para su fiel testimonio. Todos necesitamos, para esto, mantener la confianza. y perseverar hasta el final.

 

                                                               (E.A.)



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