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SIMEÓN Y ANA ESPERAN...

DOMINGO DE LA SAGRADA FAMILIA

(Lc 2, 22-40)

Vemos a Jesús insertado en una familia clásica judía cumpliendo las leyes de Moisés. Estos rituales marcaban momentos significativos de la vida de la persona y le servía de recordatorio de que toda su vida  tenía que estar en relación con Dios para hacer su vida entera sagrada..

Lucas nos presenta dos figuras: Simeón y Ana. ¿Qué aprendemos de Simeón? Su espera esperanzada: no perdió fácilmente su sueño (sabía que Dios tarda mucho en envolver sus paquetes).

Luego  nos presenta a una mujer, Ana con una vida llena de fe esperando al Salvador.

¿Cuál es el mensaje principal de Simeón y Ana?

Primero: No podemos vivir en paz y alegría hasta que nos encontramos con Jesús.

Segundo: Esto no es un sprint, una carrera de velocidad, sino un lento maratón.

La escena termina con dos padres jóvenes muy sorprendidos por lo que han dicho de su bebé; y una constatación: el niño iba creciendo en estatura, sabiduría y gracia.

Pero Lucas nos deja abierta una puerta: ¿qué será este niño de mayor?

 

                                                 (E.A.)


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