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THEOTOKOS

Hoy, 1 de enero, celebramos la solemnidad de

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS.

 

El evangelio (Lc 2,16-21) nos presenta el encuentro de los pastores con Jesús en Belén...

 

¡Qué ejemplares, los pastores!

Ante el anuncio del ángel, no siguen cono sus cosas,  con las ovejas, sino que se ponen en camino a ver qué ha ocurrido. Es decir, responden a una llamada movilizándose.

Les ayuda a esto su sencillez. Gente más complicada habría empezado a estudiar considerando los pros y los contras, a ver si era un anuncio razonable, cierto... 

También llama la atención el contraste con los Magos de Oriente que llevaron regalos. Estos no tienen nada que ofrecer al Niño. Eran pobres. Pero, curiosamente, se adelantaron a la visita de los ricos.

Al llegar al portal, empiezan a hablar del Niño y todos se admiran. ¿De qué se admiran? ¿De lo que dicen del Niño? Quizás no; tal vez fuera porque era gente muy ordinaria. ¿De dónde habrían sacado toda esa información?

Finalmente, vemos a María y ¿cómo la vemos? Como siempre, en su sitio: atenta a los acontecimientos según van viniendo, mostrando al Niño a todos los que llegan y  abierta para recibir visitas extrañas porque, al final, va a ser madre de todos los hombres.

 

                                                     (E.A.)



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