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¡PADRE!

CUARESMA, MARTES I :  Mt 6, 7-15

"... Cuando oréis decid: Padre nuestro!...".

 

Señor Dios, 

dicen que eres mi Padre

y que ¡padre! pronuncie cuando a ti me dirija.

Mi oración es una palabra: ¡papá!

El silencio se hace y

la presencia de un Dios envuelve a su hija.

 

Padre

he conocido tu nombre:

tu amor callado y silente ha salvado mi vida.

Que todos conozcan quién eres:

el que sacia el hambre en la sed que le habita.

 

Padre,

tu Reino es derroche de amor

que el pobre acoge en mochila vacía.

Hazme pobre, ¡papá!

Sin tu amor no tiene sentido mi vida.

 

Padre,

dame alimento,

necesito un poco de "pan" cada día.

Y quita, papá, mi hambre de cosas;

embotan mi mente y mi paso complican.

 

Padre

¡Perdón! ¡He pecado!

He preferido gozar con la "nada" a tu dicha.

¡Perdón! ¡he pecado!,

una y mil veces en mi repetía.

No levantaba los ojos del suelo.

Mas tu paz iba llenando el silencio y,

¡por fin!, mi corazón sonreía.

Que a mi hermano perdone

si acaso me hiciera una herida.

 

Padre,

tentada he vivido a dejar tu morada y

marchar por caminos inciertos;

tentada, me he rebelado ante ti,

la noche era oscura, y llena de ira.

Ahora te he conocido: Dios-Padre-Bueno.

Líbrame de ese horror.

A tu lado quiero vivir

con mi corazón de piedra, 

pero... ¡de rodillas!

 

                                                (R.M.)

 


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