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EL VERDADERO DRAMA DEL HOMBRE

V DOMINGO CUARESMA - CICLO B

 

Es la última semana de vida de Jesús, antes de morir. Está en Jerusalén con sus discípulos para celebrar la Pascua y empieza a decir cosas muy extrañas: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto"; "El que se ama a sí mismo, se pierde".

Jesús tuvo una especial capacidad para desaparecer de la vista de todos como el grano de trigo cubierto por la tierra. ¡Qué gran paradoja!: Para vivir hay que morir. Pues sí.

El salto cualitativo del universo hacia su plenitud ha venido por una muerte, casi una despersonalización que fue lo que vivió Jesús, una pérdida dramática de su identidad divina. Cristo soportó todo el dolor que supuso el movimiento de la creación ascendiendo hacia Dios y lo hizo mediante el sacrificio radical del egoísmo humano.

El verdadero drama del ser humano no está en el sufrimiento que lleva la vida, sino en la huida constante de ese sufrimiento hacia un paraíso terrenal de supuesta felicidad. Y, cuando llega, comprueba con horror que es el reino de la muerte.

Y ¿para nosotros? Todo lo contrario: adhesión a Cristo, a esa fuerza de amor entregado, pero no solo coincidiendo con esta fuerza, sino siendo su prolongación viviente. Esta es la gloria de Dios y la gloria del hombre.

 

                                              (E.A.)


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