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NUESTRO PADRE ESTÁ...

FIESTA:: SANTA BRÍGIDA

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mi no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos» (Jn 15,1-8).

 

Esta imagen de la vid es perfecta para representar la relación de Jesús con nosotros porque expresa la dependencia total y la necesidad de conversión constante.

Pero hay unas palabras que nos inquietan un poco: "Todo sarmiento que en mí no da fruto, mi Padre lo arranca".

Se nos hace raro ver a nuestro Padre arrancando, tirando. ¡Qué razón tenemos!

La palabra griega que se ha traducido por arrancar significa verdaderamente levantar. La idea es que el Padre levanta la viña del suelo no productiva. Esto era común en la práctica judía del cuidado de las viñas. Los viñadores se aseguraban de levantar del suelo las viñas poco productivas a punto de secarse. El objetivo era que tuvieran más sol y dieran más fruto.

Menos mal que se nos aclaró porque nuestro Dios, nuestro Padre, está siempre en nuestra vida como Padre, para mejorarlo todo, para hacerlo crecer, para darnos vida.

Y ¿para nosotros? Pues... dar fruto para gloria de nuestro Padre.

 

                                     (E.A.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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