· 

¿PODRÉ SANAR?

DOMINGO XXIII - CICLO B

Un sordomudo tiene buenos amigos y le acercan a Jesús para que le cure imponiéndole las manos. Este hombre tenía un serio problema de comunicación: solo se escuchaba a sí mismo; estaba aislado del resto de la comunidad y, al no escucharla, no acertaba a hablar correctamente nunca.

Pero Jesús no se somete a normas rígidas. No le impone las manos. Es creativo. Ve que ese hombre no puede oírle ni dialogar con él y se acerca para sanarlo desde su interior: tocando sus oídos y su lengua. Adapta sus métodos a las circunstancias que tiene delante. Todo lo hace bien. Está muy atento a la vida. 

Eleva, entonces, su mirada al cielo para decirle al Padre que el sordomudo le necesita. Y la sanación aparece al instante. Y todos quedan asombrados porque el que antes ni hablaba ni escuchaba bien ahora lo hace correctamente. ¿Qué le habrá ocurrido?

Señor, también yo que no tengo oídos que escuchen ni lengua que hable bien, ¿podré sanar?


Escribir comentario

Comentarios: 0