COMO EN CASA

COMO EN CASA

 

   Solo te pido el agua suficiente

con que llenes mi vaso de buen vino

como en Caná, Señor. Es mi destino

encontrar el atajo hasta tu fuente.

 

   ¿No florece tu voz bajo el relente?

¿No das a la paloma un repentino

hueco azul en el cielo, y un camino

al rayo y la tormenta de repente?

 

   ¿No sujetas las riendas, tú, del viento

en tus silos del cielo en un momento?

¿Para ti no es, Señor, la vida, apenas

 

   alguna frágil gota  de algún río?

¿No vacías tú el mar y tú lo llenas?

¡¡No dejes que mi vaso esté vacío!!

 

                                  (J.L.A.)

 


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