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PIES MOVILIZADOS...

SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.

Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción (Lc2,16-21).

 

En este pasaje, vemos a los pastores y su rápida movilización. Podrían haber dicho: Vamos a buscar a alguien que cuide las ovejas.

Pero la llamada del Reino de Dios es siempre urgente. Ellos pueden responder al mandato del ángel con rapidez porque  son pobres. Otros, más importantes y complicados, tendrían que cerrar las cuentas del banco, vender el piso, buscar la excedencia del trabajo, hacer fiestas de despedida.

Pero los pastores se ponen en camino rápido. No se contentan con alabar a Dios en abstracto. Quieren alabarlo con sus pies movilizados. Confían en que Jesús no va a dejar que el rebaño quede devastado.

Curiosamente, este grupo de pobres y despreciados lleva en sí el mensaje de un coro de ángeles.

Pero llegan al pesebre y encuentran un espectáculo repugnante: un lugar sucio, con mal olor, excrementos de animales...  Produce rechazo y aversión a cualquiera.

¡Qué fe la de esos pastores! Pasan por encima de eso tan real y creen que ese niño, que está ahí, es el Salvador.

En esa escena nadie entiende nada de lo que está ocurriendo. Todo parece descabellado e ilógico. Tampoco María ni los presentes entienden. Pero todos intuyen que algo grande, algo importante, está ocurriendo.

Y ¿para nosotros? Pues este es el evangelio de las invitaciones. Invitación a unirnos a los pastores en su movilización rápida; a lo oyentes, en su capacidad de escuchar y admiración; y a María en conservar y meditar todo en su corazón.

 

                                       (E.A.)


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Comentarios: 3
  • #1

    Marisa Argüelles (sábado, 01 enero 2022 16:49)

    Precioso... Gracias. Aunque prefiero pensar que José procuraría limpiar el establo ... Pero ciertamente Jesús no hace ascos de nuestras miserias. Evangelio para meditar hoy también.

  • #2

    Casina (sábado, 01 enero 2022 19:26)

    Sí, lo importante es esa movilización. Presurosos hacia el pesebre.
    Yo pienso como Marisa que aquel establo estaría adecentado…. Creo que pensamos en los establos de nuestros pueblos; pero en Belén no podía haber mucho ganado vacuno. Ese buey es un misterio.
    La mula sería la de José y María…
    En fin, ¡vayamos presurosos!

  • #3

    Ernestina (domingo, 02 enero 2022 04:34)

    Gracias por los comentarios
    Un establo es un establo por mucho que se adecente
    La encarnación es un escándalo siempre para el hombre
    Un abrazo