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VINO NUEVO

 

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.

Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice:

«No tienen vino».

Jesús le dice:

«Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora».

Su madre dice a los sirvientes:

«Haced lo que él os diga».

Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.

Jesús les dice:

«Llenad las tinajas de agua».

Y las llenaron hasta arriba.

Entonces les dice:

«Sacad ahora y llevadlo al mayordomo».

Ellos se lo llevaron.

El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice:

«Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora».

Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él (Jn 2,1-11).

 

¿Quién se llevó tu alegría? Se ha ido alejando gradualmente. Puedes quedar esperando a ver si vuelve o a aventurarte a ir a buscarla. Pero no es fácil encontrarla. Tienes que aceptar que tu antigua felicidad hacía aguas. Y es necesario a dejar tu seguridad en el pasado y a aventurarte a lo desconocido; dejar ese discurso repetitivo que sacas siempre que te tiene anclado.

Esto mismo le pasaba a Jesús. Sabe que el Padre le ha enviado a una misión salvadora. El antiguo pacto de Israel ya no bastaba, se basaba en el cumplimiento de normas externas.

Dios quiere iniciar en Jesús una Nueva Alianza. El agua se tiene que acabar para que surja el Vino Nuevo, símbolo de la VIDA.

Jesús no sabe cuándo empezar su misión. Piensa: Todavía no estoy preparado; me da mucho miedo. ¿Y si fracaso?

Está su madre al lado. Sabe que es el momento de empezar y le dice: ¡Ánimo, hijo! Tienes que dar el primer paso. Jesús da el paso: cambia el agua en vino.

Aquí radica el secreto de tu vida y la mía: un cambio constante del agua en vino.

Y ¿cómo se realiza esto? Por tu valentía, tu coraje y tu fe. Y así vives en una fiesta continua, en un constante Banquete de Bodas.

 

                                   (E.A.)


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Comentarios: 1
  • #1

    Marisa Argüelles (domingo, 16 enero 2022 22:08)

    Qué precioso! Con la Madre al lado ... Adelante con valentía y fe.
    Gracias.