EL SEPULCRO

El sepulcro es el lugar de la tristeza y de la desilusión. Pero también de la esperanza porque allí se está gestando una vida nueva. La tumba es testigo de una sanación de heridas, fracasos y conflictos de nuestra vida pasada. Nos reconcilia con nosotros mismos para dar a luz una vida nueva que camina en la verdad. Nos lanza a un futuro distinto. Es el lugar más importante porque es el lugar definitivo. Y por eso es tan importante saber estar en el sepulcro. Es la fe la que nos enseña a ver la presencia de Dios, en lugares como el sepulcro que solo nos habla de muerte. Es el lugar del aprendizaje de vida porque es donde se experimentan nuestros límites y nos prepara un camino y, sobre todo, nos despierta fuertes. En el sepulcro no podemos abdicar de nuestra responsabilidad, no podemos echarle la culpa a nadie de nuestro malestar.  Estamos nosotros solos, esperando a darnos a luz. Pero ten cuidado. Que seas una persona nueva. Suéñate primero, suéñate diferente y date esa oportunidad de nacer mejor.

 

                                         (E.A.)


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