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PERSEVERANCIA

Una viuda, a la que se le ha hecho una injusticia, va al juez que no la atiende. Pero ella sigue, firme en su propósito, sin echarse atrás. 

Esta mujer es, para el evangelista Lucas, el modelo de fidelidad a toda costa. Fidelidad a su "deber ser", fidelidad a lo que ella cree que tiene que hacer. 

Esta parábola está escrita en tiempo del emperador Domiciano, cuando se desarrolla una gran violencia contra los cristianos.

Aquí tiene mucho sentido la exhortación a no claudicar ante los desafíos que la vida nos presenta. 

¿Quién hace al final justicia? ¿El juez? No. Es la viuda. Ella, con su obstinación, se hace justicia contra el enemigo.

El juez es persona pasiva y ella le pone a él en su sitio.

Ella es la protagonista de su vida. No es una persona pasiva, callada, sumisa... que espera a ver si todo se arregla por sí mismo. Es una mujer proactiva, que pelea y busca una salida a su situación. Y encuentra, dentro de ella, una gran fuerza que le permite seguir caminando aún en circunstancias muy contrarias.

Desde la fe, la oración es la que cultiva esta perseverancia porque nos da la fuerza para obrar bien y seguir viviendo sin desanimarnos.

 

 

                                            (E.A.)

 

 

Una viuda, a la que se le ha hecho una injusticia, va al juez que no la atiende. Pero ella sigue, firme en su propósito, sin echarse atrás. 

Esta mujer es, para el evangelista Lucas, el modelo de fidelidad a toda costa. Fidelidad a su "deber ser", fidelidad a lo que ella cree que tiene que hacer. 

Esta parábola está escrita en tiempo del emperador Domiciano, cuando se desarrolla una gran violencia contra los cristianos.

Aquí tiene mucho sentido la exhortación a no claudicar ante los desafíos que la vida nos presenta. 

¿Quién hace al final justicia? ¿El juez? No. Es la viuda. Ella, con su obstinación, se hace justicia contra el enemigo.

El juez es persona pasiva y ella le pone a él en su sitio.

Ella es la protagonista de su vida. No es una persona pasiva, callada, sumisa... que espera a ver si todo se arregla por sí mismo. Es una mujer proactiva, que pelea y busca una salida a su situación. Y encuentra, dentro de ella, una gran fuerza que le permite seguir caminando aún en circunstancias muy contrarias.

Desde la fe, la oración es la que cultiva esta perseverancia porque nos da la fuerza para obrar bien y seguir viviendo sin desanimarnos.

 

 

                                            (E.A.)

 

 

Una viuda, a la que se le ha hecho una injusticia, va al juez que no la atiende. Pero ella sigue, firme en su propósito, sin echarse atrás. 

Esta mujer es, para el evangelista Lucas, el modelo de fidelidad a toda costa. Fidelidad a su "deber ser", fidelidad a lo que ella cree que tiene que hacer. 

Esta parábola está escrita en tiempo del emperador Domiciano, cuando se desarrolla una gran violencia contra los cristianos.

Aquí tiene mucho sentido la exhortación a no claudicar ante los desafíos que la vida nos presenta. 

¿Quién hace al final justicia? ¿El juez? No. Es la viuda. Ella, con su obstinación, se hace justicia contra el enemigo.

El juez es persona pasiva y ella le pone a él en su sitio.

Ella es la protagonista de su vida. No es una persona pasiva, callada, sumisa... que espera a ver si todo se arregla por sí mismo. Es una mujer proactiva, que pelea y busca una salida a su situación. Y encuentra, dentro de ella, una gran fuerza que le permite seguir caminando aún en circunstancias muy contrarias.

Desde la fe, la oración es la que cultiva esta perseverancia porque nos da la fuerza para obrar bien y seguir viviendo sin desanimarnos.

 

 

                                            (E.A.)

 

 


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Comentarios: 1
  • #1

    Marisa Argüelles (domingo, 16 octubre 2022 10:51)

    Olé la viuda... Me encanta este enfoque del evangelio.