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CRÓNICA DEL TALLER DE LA ORACIÓN DE JESÚS

           Del 1 al 3 de noviembre nos hemos reunido en el Monasterio benedictino Santa María de Carbajal de León un variado grupo de personas  procedentes de diferentes lugares (Madrid, Galicia, Asturias, Logroño, León) para participar en un taller sobre la oración de Jesús.

 

            La madre abadesa, Ernestina Álvarez, con la ayuda de las hermanas más jóvenes del Monasterio, nos ayudaron a comprender mejor todo lo relacionado con esta oración profundamente cristiana, de larga tradición en la iglesia, muy sencilla y adecuada para nuestra sociedad actual (tan marcada por las prisas y el estrés); que integra todas las dimensiones de la persona (física, emocional, racional y espiritual) y es profundamente evangelizadora y de intercesión.

 

            Esta oración empezó en el siglo IV, con los Santos Padres del desierto y consiste en invocar el Nombre de Jesús, que equivale a llamarle y amarle con la máxima intensidad, concentrándose en el corazón de uno. No existe ninguna oración más perfecta que el bendito y salvífico Nombre de Jesús que mora en nuestro corazón. (San Macario)

 

            Movidos por el deseo de oración constante y continua (Orad sin cesar, 1ª Tes. 5,17) y por la búsqueda de la hexiquía (paz interior) los hexicastas repiten una frase: Señor Jesús, hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador. (Palabras que el Evangelio pone en boca del ciego de Jericó y del publicano).

 

            M. Ernestina fue desarrollando en sus intervenciones numerosos aspectos relacionados con esta oración y la forma de practicarla. Además, sor Klara y Anna nos hablaron de la cuerda de oración o komboskini (nombre griego) o chotki (nombre ruso) que los monjes ortodoxos utilizan para rezar la oración de Jesús y que nosotros también podemos utilizar para ayudarnos en su práctica. El viernes por la tarde nos enseñaron cómo elaborarlo nosotros mismos.

 

            En el encuentro tuvimos la oportunidad de compartir con la comunidad de monjas benedictinas dos momentos de encuentro, el primero para conocernos mejor y conversar y el segundo, el sábado por la tarde, para compartir la lectura (lectio) del Evangelio del domingo. Además de participar en las oraciones litúrgicas de esos días.

 

            Unos días llenos de la presencia del Espíritu Santo, en los que pudimos aprender mucho y convivir. Hubo tiempo también para visitar la ciudad, para las charlas animadas - en las comidas y otros momentos -  y no faltaron los buñuelos típicos en estas fechas.

 

            Terminamos con una convicción:

 

            La oración de Jesús supone una oración sencilla, posible en todo tiempo y lugar. Puede ser el camino más corto para mantener la presencia viva de Jesús. Tiene un gran poder transformador.

 

 (María Luisa Argüelles, Asociación de los Amigos del Monasterio)          

     



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