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OTRA MANERA DE FELICITAR LA NAVIDAD

Seguramente que estos días hemos recibido todos muchos correos electrónicos, WhatsApps o incluso alguna carta postal con felicitaciones de Navidad.

 

En nuestra Comunidad nos hemos propuesto felicitar, por lo menos a las personas que viven en León, de otra forma diferente: las hemos invitado a celebrar con nosotras una tarde festiva en el Monasterio el sábado 21 de diciembre.

 

Quisimos encontrarnos “cara a cara” con las personas cercanas a nuestra Comunidad, tanto con los familiares, como con los empleados, miembros de las Cofradías, Amigos del Monasterio y los que nos acompañan en nuestras celebraciones litúrgicas o los que tienen otro tipo de contacto con nosotras.

 

No obstante, quisimos invitar también a las personas pobres, personas marginadas, atendiendo a las exhortaciones frecuentes del papa Francisco y tal como nos lo inspira el propio acontecimiento del nacimiento de nuestro Salvador.

 

 Él vino al mundo como un pobre, nació como extranjero en un pueblo que no era el de sus padres, además en un pesebre porque en la posada no tenían sitio. Fueron los pobres los primeros que lo encontraron y los que lo acompañaron toda su vida. Él vino para aliviar sus penas y sufrimientos, para traerles la Buena Noticia de que Dios los ama y los salva.

 

Nuestra Madre Abadesa nos orienta por este camino de más sensibilidad a los pobres, y no solamente en la oración sino en actos concretos. Aparte de la ayuda material necesitan ser escuchados, experimentar cariño y cercanía. Por eso intentamos tener encuentros con ellos y esta jornada festiva fue uno de ellos.

 

Somos monjas benedictinas así que la acogida es precisamente una característica importante de nuestro carisma.

 

Para ese sábado 21 de diciembre preparamos un pequeño concierto: todas las monjas cantamos unos villancicos y las más jóvenes interpretamos algunas piezas en la cítara, en el órgano y las flautas de pico. Terminamos con el Adeste fideles al que se unió toda la asamblea.

 

Sor Ernestina con sus palabras evocó el misterio de Navidad que quisimos expresar también con la música. Se creó un ambiente de oración y de alegría llena de esperanza por la venida de Dios hecho hombre por nosotros.  

 

A continuación pasamos todos al locutorio para poder compartir y felicitarnos la Navidad y probar las pastas que nos preparó sor Mónica.

 

Fue una experiencia muy bonita tanto para nosotras, las monjas, como para los que vinieron. Se marchaban contentos y todos quedamos con ganas de encontrarnos en otra ocasión.

 

Gracias a todos los que asistieron a esta jornada festiva y contribuyeron así a que fuera un día tan especial para todo el mundo. Y otro agradecimiento va a nuestra profesora de canto, Judit Martínez, por su entusiasmo y disponibilidad.

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Comentarios: 1
  • #1

    Peter (lunes, 30 diciembre 2019 20:30)

    Estupendo, buena idea