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SAN JUAN EL BAUTISTA, MODELO DEL MONJE

Celebramos hoy la fiesta del nacimiento de San Juan Bautista.

 

La escena que nos presenta el Evangelio de San Lucas es profundamente emotiva: toda ella está envuelta en alegría, felicitaciones, sorpresa y admiración. Estos sentimientos son signo de que Dios está interviniendo en la historia, y también ocurre así cuando interviene en nuestra historia personal.

 

Juan será el precursor del Mesías. Misión nueva, muy distinta a la de su padre, y por eso debe tener un nombre diferente.

 

Pero ¿quién fue Juan Bautista?, ¿cómo fue el precursor del Señor? Se ha destacado mucho de él su aspecto penitencial y de austeridad. ¡Qué gran error! A mí modo de ver, eso no fue ni mucho menos lo más importante de Juan.

 

Él fue un hombre grandioso. Quiso mucho y cuidó a su primo pequeño Jesús al que acompañó y por el que veló en sus primeros pasos. Después, en un extraordinario gesto de humildad, supo reconocer en Él al cordero de Dios que venía a quitar el pecado del mundo. Siempre le quiso y así miró sin querer jamás suplantarle ni sustituirlo aunque le hubiera sido muy fácil por ser mayor y más famoso.

 

Juan fue un hombre totalmente identificado con su misión y con una coherencia de vida tan impresionante que le llevó a morir por defender la verdad.

 

Finalmente un hombre plenamente feliz que ya desde el vientre materno saltó de alegría por la presencia cercana de Dios junto a Él.

 

Siempre se ha propuesto a Juan Bautista como modelo del monje pero yo creo que no por retirarse al desierto ni por sus austeridades sino por su firmeza de identidad, su coherencia de vida, su fidelidad y su felicidad.

 

(sor Ernestina Álvarez)


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