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MARÍA, FUENTE DE GRACIA

Los monjes y monjas siempre tuvimos un gran amor a la Virgen María. De hecho, muchas de las iglesias monásticas están dedicadas a la Virgen. La nuestra concretamente a la Asunción de Nuestra Señora.

 

Hoy queremos dar voz a vosotr@s para que nos contéis vuestra experiencia con la Virgen María.

Relatos reales de gracias recibidas de la Virgen en nuestras vidas

En este día en que invocamos especialmente a María Auxiliadora, y como colofón de este mes de mayo, os invitamos a pensar y escribir esos acontecimientos, dones, superaciones…, que han marcado vuestras vidas y que atribuimos a una especial gracia de nuestra Madre del Cielo.

 

Qué mejor para agradecérselo que compartirlos con los demás.

 

A lo largo de la historia de la humanidad hay muchos ejemplos, pero voy a recoger el referente a nuestra Santa Teresita:

 

El 13 de mayo de 1883, el día de Pentecostés, Luis Martin, Leonia, Celina y María, que permanecen junto a la cama de Teresa, se sienten impotentes para poder aliviarla, se arrodillan a los pies de la cama y se dirigen a una imagen de la Virgen.

 

Más adelante, Teresa contaría: "Al no encontrar ayuda en la tierra, la pobre Teresa también se vuelca hacia su Madre del cielo, orando con todo su corazón para que finalmente tenga misericordia de ella...".

 

En ese momento Teresa se siente abrumada por la belleza de la Virgen, y especialmente por su sonrisa: “La Santísima Virgen me ha sonreído. ¡Qué feliz soy!".

 

En ese momento, la paciente se estabiliza delante de sus hermanas y su padre que están atónitos. Al día siguiente, todos los rastros de la enfermedad desaparecen y no volverán”.

 

Os animamos a mandarnos también vuestras experiencias de una gracia que atribuís a la Virgen María, que cambió algo en vuestras vidas. 

 

Las podéis enviar al correo: rosabenedictina@gmail.com y las publicaremos en este blog. O compartidla directamente en los comentarios de este artículo.


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Comentarios: 4
  • #1

    Lázaro (miércoles, 27 mayo 2020 00:17)

    Hace años una amiga se puso muy enferma en un restaurante al que entramos y que estaba a punto de cerrar. En mi desesperación cogí un tazón de una mesa. Estaba vacío y lo cubrí con un plato. Recé a la Virgen por mi amiga esperando que sucediese algo y así fue que observé unas gotas de vapor en el plato que cubría el tazón. Mi amiga ignoraba todo esto y preguntó que era aquello, yo le dije es consomé y ella apartó el plato. Entonces vi humear el contenido. Ella cogió el tazón y dijo que estaba caliente, le dije que soplara. Bebió y me dijo que estaba salado pero le gustó y me ofreció, yo no tomé. Cuando terminó vi que había recuperado el color de cara. Yo nunca había creído antes pero ese día estaba desesperado, temí por su vida.
    Soy un pecador pero aquello quedó grabado en mi memoria. No me explico como fue pues nada más vi. Pero aunque no estoy muy seguro paso lo que yo pedí en mi oración.

  • #2

    Monasterio (miércoles, 27 mayo 2020 15:04)

    Lázaro, muchas gracias por compartir esta experiencia de su oración poderosa a la Virgen que hizo que su amiga se recuperó. No dejemos de confiar en la fuerza de la oración.
    ¡Que la Virgen lo acompaña siempre!

  • #3

    Teresita (martes, 23 junio 2020 19:33)

    En el mes de mayo rogue mucho a la Virgen Maria por la reconciliacion de mis hijos que estaban distanciados. Un dia entre en you tube y encontre un melodia para orar a la virgen de Guadalupe, lo hice mientsras escuchaba unos sonidos tan suaves y bellos, que me incline sobre el teclado y llore mucho, mientras pedia a la Virgen que esos hermanos pudieran estar cerca. La Virgen me escucho, porque mi hijo mayor tuvo que acercarse a la casa de su hermana para ayudarle con las compras , pues ella es persona de riesgo y ante la cuarentena es mejor que se cuide.GRACIAS MADRE MIA,!! sigo rezando por ellos y por su salud espiritual.
    Bendiciones de Dios para uds.
    Teresita de Argentina

  • #4

    Monasterio (martes, 23 junio 2020 23:12)

    Muchas gracias, Teresita, por este hermoso testimonio de cómo la Virgen nos escucha, nos acompaña y nos ayuda. También nosotras rezamos por su familia.
    ¡Que el Señor les bendiga!