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UNA EXPERIENCIA DEL "ORA ET LABORA"

Sabrina, una joven italiana, ha pasado varias temporadas en nuestro Albergue como hospitalera voluntaria, acogiendo a los peregrinos siempre con una sonrisa y atendiéndolos con cercanía y cariño. También nos acompañó en la Liturgia y con generosidad nos ayudaba en nuestro trabajo diario en el Monasterio. De alguna manera participó en el "Ora et labora" que caracteriza los monjes y monjas benedictinos.

 

A continuación nos cuenta su experiencia:

Mi experiencia en las Carbajalas

Recuerdo vívidamente, como si fuera ayer, una prueba de italiano que me asignaron en la escuela primaria. Tenía 6 o 7 años y si cierro los ojos me veo coloreando los viñedos que representaban el día típico de los monjes benedictinos. Todavía recuerdo el título en grandes letras negras 'Ora et labora', la regla por excelencia de la orden benedictina.

 

Recuerdo el diseño de la huerta, la túnica de monje que teñí de marrón, el claustro y el círculo lampiño de la cabeza del monje. Es increíble como la memoria guarda en el corazón los recuerdos más queridos de la infancia.

 

Y aquí estoy más o menos 40 años después para escribir sobre mi experiencia como hospitalera y sobre todo como persona en el Monasterio de la Monjas Benedictinas "Las Carbajalas" de León.

 

La comunidad me ha recibido con mucho cariño y con los brazos abiertos desde el primer momento.

Compartir con las hermanas las oraciones de la mañana y laudes así como su trabajo diario de planchado y doblado me enriqueció y fortaleció físicamente, moralmente y espiritualmente.

 

La comunidad siempre con una sonrisa, una oración, un consejo y sin nunca parar, un verdadero ejemplo de vida. Los rostros de paz de las hermanas que con los ojos cerrados expresan lo que ninguna palabra puede.

 

El albergue, un pedazo de historia, que contiene la energía, el cansancio, los sacrificios, el dolor, las risas y las historias de la vida de cientos de peregrinos que cada día buscan refugio y refrigerio en Las Carbajalas, sabiendo que la comunidad ahí está para acogerlos como una madre a sus hijos.

 

Y esto encontré entre los muros de Las Carbajalas: un refugio, un amparo, una comida caliente, una familia, muchísimo amor, bondad, autenticidad, fe, serenidad, paz, amistad, alegría, sabiduría y sobre todo una puerta y un corazón siempre abiertos. Esto es lo que siempre llevaré en mi corazón y compartiré con quien me encuentro en el camino.


En nuestro albergue de Acogida cristiana no ofrecemos solamente una atención humana a los peregrinos que llegan, sino que queremos acoger a cada uno como a Cristo en persona e invitarlo a un encuentro con Dios.

 

Si te atrae el voluntariado en el Camino de Santiago y te gustaría hacer de hospitalero/a en nuestro Albergue de León, puedes ponerte en contacto con nosotras: rosabenedictina@gmail.com.

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