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PEREGRINO AL INTERIOR DEL CORAZÓN 12

Continuamos la lectura del libro "Peregrino al interior del corazón" de sor Ernestina Álvarez Tejerina y su hermano Pedro. 

 

Hoy nos ofrecen algunas partes del conocido libro "Peregrino ruso" que nos ayudarán a descubrir otras herramientas útiles para conocernos mejor a nosotros mismos y profundizar sobre nuestra identidad.

 

El Peregrino ruso va en busca de una oración constante y nos presenta la llamada "oración del corazón" u "oración de Jesús". Esta oración es muy querida en nuestra tradición monástica, y en nuestra Comunidad la practicamos varias monjas.

 

El capítulo de hoy os puede servir para conocerla.


EL ACOMPAÑAMIENTO

 

Te instruiré y te enseñaré

                       el camino que has de seguir (Salmo 31).

 

El peregrino ruso”, relato anónimo de la literatura del siglo XIX nos narra el peregrinar de un campesino de treinta y tres años, cristiano ortodoxo, cuya única preocupación es el Absoluto. Está inmerso en la tradición de la “oración del corazón”, la oración continua, desarrollada en el monte Sinaí, en el desierto de Egipto y en el monte Athos y que, desde ahí, se transmitió a la Iglesia de Rusia. Vamos a acompañarlo en su aventura para descubrir algunas de las claves del viaje al hombre interior.

 

 “Por la gracia de Dios soy hombre y soy cristiano; por mis actos, gran pecador; por estado, peregrino de la más baja condición, andando siempre errante de un lugar a otro. Mis bienes son: a la espalda, una alforja con pan duro, la Santa Biblia en el bolsillo”.

 

“El domingo vigésimo cuarto después de la Trinidad entré en la iglesia para orar durante el oficio; estaban leyendo la epístola de San Pablo a los Tesalonicenses en la que está escrito: “Orad sin cesar”. Estas palabras penetraron profundamente en mi espíritu, y me pregunté: ¿cómo es posible orar sin cesar...?”

 

“Así anduve mucho tiempo; leía la Biblia y me preguntaba si no habría en alguna parte un maestro del espíritu –starets-... Hasta que una tarde encontré a un anciano que tenía traza de ser un religioso. Entramos en su celda y me dijo las siguientes palabras:

 

 “La oración de Jesús, interior y constante, es la invocación continua e ininterrumpida del nombre de Jesús con los labios, el corazón y la inteligencia, en el sentimiento de su presencia, en todo lugar y en todo tiempo, aun durante el sueño. Esa oración se expresa con estas palabras: ¡Señor Jesucristo, tened piedad de mí!”

 

El religioso abrió la Filocalia -colección de textos patrísticos-, eligió un pasaje de San Simeón el Nuevo Teólogo y comenzó a leer:

 

“Permanece sentado en el silencio y la soledad, inclina la cabeza y cierra los ojos; respira suavemente, mira por la imaginación en el interior de tu corazón, recoge tu inteligencia, es decir tu pensamiento, de tu cabeza a tu corazón. Di, al ritmo de la respiración: “Señor Jesucristo ten piedad de mí”, en voz baja, o simplemente en espíritu. Esfuérzate en echar fuera todos los demás pensamientos, sé paciente y repite a menudo este ejercicio".

 

El starets, al despedirme, me dijo que volviera a su celda durante la práctica [...], porque es cosa vana dedicarse sin guía a la vida espiritual”.

 

“Cuando sopla un viento frío y violento, rezo la oración con más atención y, en seguida, entro en calor. Si el hambre es demasiada, invoco más a menudo el nombre de Jesucristo y no me acuerdo de haber tenido hambre. Si me siento enfermo y mi espalda o mis piernas comienzan a dolerme, me concentro en la oración y dejo de sentir dolor. Cuando alguien me ofende, pienso tan solo en la bienhechora oración de Jesús, y muy pronto desaparecen la ira o la pena y me olvido de todo. Mi espíritu se ha vuelto muy sencillo”.

 

“Cuando oraba en lo más profundo de mi corazón, todas las cosas que me rodeaban aparecían bajo un aspecto encantador: árboles, hierbas, aves, tierra, aire, luz, todas parecían decirme que existen para el hombre y que dan testimonio del amor de Dios por el hombre; todas oraban, todas cantaban la gloria de Dios. Así llegué a comprender aquello que la Filocalia llama “el conocimiento del lenguaje de la creación”, y veía cómo es posible conversar con las criaturas de Dios”.

 

“Esto me condujo a una atenta lectura de la Filocalia para ver qué decía de estas sensaciones [...] Sin esta referencia, temía caer en la ilusión, tomar las acciones de la naturaleza por las de la gracia y ensoberbecerme...

 

“Mi bienaventurado starets me decía que los obstáculos de la oración pueden venir de la derecha o de la izquierda, es decir, si el enemigo no puede desviar el alma de la oración con vanos pensamientos o imágenes culpables –desviación izquierda-, hace revivir en la memoria recuerdos edificantes o hermosas ideas, para alejar, de esa manera, al espíritu de la oración, que él no puede soportar. Esto se llama la desviación a la derecha: el alma, dejando la conversación con Dios, entra en deliciosa conversación consigo misma o con las criaturas [...]. En tiempo de oración no había que admitir en el espíritu ni aun el más hermoso o más alto pensamiento”.

 

“Cualquiera puede llegar a lo que yo he llegado; basta con sumergirse más silenciosamente en su corazón e invocar un poco más el nombre de Jesucristo, y luego empieza a descubrirse la luz interior, todo aparece claro y en esta claridad se hacen patentes ciertos misterios del Reino de Dios [...].

 

Lo que sucede es que estamos lejos de nosotros mismos y que no sentimos el menor deseo de acercarnos; andamos siempre huyendo por el miedo a encontrarnos frente a nosotros mismos; preferimos las bagatelas a la verdad”.

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A lo mejor esta experiencia nos puede parecer muy lejos de nuestras posibilidades y expectativas, pero tomemos de este relato lo que nos sea útil para caminar y lo otro, dejémoslo en la consciencia, por si algún día lo necesitamos.

 

Parece muy acertada su recomendación de que, en la práctica de la oración, en el viaje a nuestro ser interior, nos es imprescindible contar con algunas ayudas para no perdernos y llegar al destino que nos hemos propuesto.


Sobre las ayudas que necesitamos en nuestro viaje interior tratará el capítulo siguiente. ¡No te lo pierdas!

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¡Todavía puedes participar en el Certamen de la creación de salmos! 

Aquí te recordamos en qué consiste. 

¿Se te ocurre qué ayudas podemos sacar de estos textos del "Peregrino ruso" para nuestro camino interior? ¡Compártelas con nosotros!


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