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PEREGRINO AL INTERIOR DEL CORAZÓN 16

En el libro del Peregrino al interior del corazón, escrito por sor Ernestina y su hermano Pedro Alvarez Tejerina, seguimos con la sexta etapa titulada "Energía".

Los autores nos presentan dos grandes enemigos en el camino hacia nuestro "yo" profundo: el miedo y la angustia. Nos dan pistas que nos ayudan a afrontarlos. 

 


... Solo un correcto posicionamiento respecto a Dios y a los “otros” fundirá toda la angustia acumulada y nos proporcionará la energía que necesitamos para caminar.

          

Dos extractos de diversas experiencias nos pueden ayudar a completar la visión sobre estos aspectos negativos existenciales:

 

“[…]Cultivemos la vida, abriéndonos, luchando contra todo lo que la mata -que no es la muerte precisamente-, sino la angustia y el miedo. Estos son los dos grandes enemigos.

 

El miedo, ese temor inconsciente que nos incapacita, nos atenaza, nos quita energía, fuerza vital y nos deja incapaces de vivir. Es falta de confianza y difícil de vencer ya que está muy arraigado; pero al que Jesús dominó y con él todos nosotros. Ya no hay pánico, porque sabemos que en Dios está nuestro salario, el poder de resucitar, el sentido de la vida.

 

El otro gran enemigo es la angustia. Son todas esas sensaciones desagradables que se van quedando atrapadas y nos van encogiendo, dificultando, impidiéndonos mover. Ante esto tenemos que gritar amor, que es la única medicina, porque nos abre y llena de confianza.

 

Se ha despertado la vida, como único don que puedo ofrecer ante el sufrimiento. Olvidarme de mí y entregarme a ella. Proclamar el poder redentor de la felicidad, ese es nuestro destino. Las penalidades nos tienen que afianzar en este camino: gozar por los que no pueden, reír por los que lloran...

 

Creo que esto no es un optimismo fácil, sino que duele. Sí, muchas veces, aflige vivir cuando no se ve el sentido, la luz, cuando experimentas el dolor de tus hermanos en tu propia carne y te gustaría encerrarte en ese país sombreado de la autocomplacencia y no es ahí donde hay que ir sino al país, algo desgarrado, de la plenitud por los demás, hasta donde nos lleve, que será hasta la muerte y a la resurrección […]”

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            “[…] Dos grandes enemigos: el miedo y la angustia. No creo que sean siempre por falta de confianza. Jesús los tuvo. Se retiró a Galilea cuando vio que Juan fue degollado; se escondió en el Huerto de los Olivos y sudó sangre. La naturaleza intenta defenderse de…, quiere seguir su curso normal, pero Dios la llama a algo más y siente dolor, miedo […]”

Pero, preguntemos al Señor con el profeta: Señor, ¿quien puede hospedarse en tu tienda y habitar en tu monte santo?

Y escuchamos al Señor que nos responde y nos muestra el camino de su tienda diciendo:

aquel que camina sin pecado y practica la justicia, el que dice la verdad en su corazón, el que no engañó con su lengua, el que no hizo mal a su prójimo, el que no admitió ultraje contra su prójimo...

Regla de San Benito


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