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PEREGRINO AL INTERIOR DEL CORAZÓN 18

Con sor Ernestina y su hermano Pedro estamos haciendo el camino hacia nuestro interior a través del libro Peregrino al interior del corazón.

 

La semana pasada empezamos una nueva etapa titulada "Peligros". Se nos presentaban las tentaciones que nos ofrece el mundo material, que nos piden una evidencia palpable de la existencia de Dios y las tentaciones del poder y la gloria.

 

¿Cómo vencerlas? ¡Imitando las actitudes de Jesús!

 

Hoy seguimos con otro tipo de peligros: los entretenimientos. Cuando sentimos una llamada a la vida consagrada, al sacerdocio u otro tipo de vocación, el deseo de distraerse, de "desconectar" amenaza mucho la toma de decisión. Nos alejamos de nuestro ser profundo y la llamada se puede ir apagando...


Los entretenimientos

Otro peligro que nos acecha es que se debilite el deseo de buscar, esa energía que nos hizo partir abandonándolo todo.

 

En este asunto, es particularmente nefasto el “entretenimiento”. Actitud muy de nuestros días que consiste en distraerse, no ser conscientes de nosotros, de los otros, del entorno.

 

 Hoy, lo que muchos procuran es permanecer el mayor tiempo posible “alienados”, fuera de ellos…, sin relación con... Se encuentran absorbidos por el trabajo –que es una forma de entretenimiento en el sentido que aquí lo utilizamos-, para nada más terminar su jornada laboral dedicarse, con frenesí, a “distraerse”, hasta que llega la noche y el “entretenimiento” ya será completo, natural y fisiológico.

 

Durante los periodos de vacaciones se buscan las actividades más excitantes y exóticas que nos alejen lo más posible de nuestro yo, porque se piensa que esta es la mejor forma de descansar.

 

Quizás todo ello esté provocado por la tensión diaria de un duro trabajo, una agobiante ciudad, unas insuficientes relaciones humanas, una escasa vida familiar... Y ante la sensación de imposibilidad de cambiar todas estas carencias, se opta por lo único que puede permitirnos seguir con este ritmo: “el entretenimiento”.

 

En estas circunstancias es difícil escuchar al ser interior insatisfecho y reunir la energía suficiente para iniciar el camino.

 

Durante el trayecto el peligro es que se debilite la señal que nos impulsa y abandonemos o busquemos atajos que nos solucionen, únicamente, los problemas emocionales, de estrés, cansancio, sin llegar al verdadero conocimiento de uno mismo.

 

Frente al entretenimiento como forma de vida se alzó clara, hace siglos, la voz de Jesús: “Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre. “Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como en los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre” ... “Velad, pues, porque no sabéis que día vendrá vuestro Señor” (Mt 24,36 - 42).



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