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SANTA HILDEGARDA, VIRGEN PRUDENTE

Hoy, el 17 de septiembre, celebramos la fiesta de Santa Hildegarda, patrona de nuestra congregación de monasterios benedictinos femeninos de España que hemos formado recientemente.

 

Esta monja del siglo XII, abadesa del monasterio de Disibodenberg y fundadora de otros dos monasterios, desarrolló una impresionante actividad en diversos campos: en ciencias naturales, en medicina, en música. Escribió libros de mística y mantuvo correspondencia con emperadores y papas.

 

Creo que no nos solemos imaginar una monja contemplativa de esta manera...

 

En el ejemplo de Sta. Hildegarda, como también en el de Sta. Teresa de Jesús y muchos más, vemos que estos santos, con una relación íntima y profunda con el Señor, incluso con experiencias místicas, no se quedaron encerrados en sí mismos sino que esta relación les impulsó a ir hacia los demás y a comprometerse con el mundo que les rodeaba.

 

En este sentido me resultó muy sugerente la reflexión que hizo nuestra Madre Abadesa esta mañana sobre el Evangelio de las diez vírgenes (Mt 25, 1 - 13). Se preguntaba: "¿Qué es el aceite que tenían las vírgenes prudentes y no lo tenían las necias?" Muchos piensan que es la oración, el Espíritu Santo... pero sor Ernestina nos proponía otra idea. ¡Es el trabajo! Lo que se nos pide hacer en cada momento.

 

Si miramos el contexto en el que aparece esta parábola en el Evangelio, nos puede aclarar la idea. Justamente antes está la parábola del siervo fiel: "¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, cuando llegue, encuentre haciéndolo así..." (Mt 24, 45 - 51).

 

Después de la Parábola de las diez vírgenes sigue la de los talentos (el señor valora a los siervos que negociaron con los talentos que les había encomendado - Mt 25, 14 - 30) y la del Juicio final. El Señor no nos juzga según si hemos hecho mucha o poca oración sino si hemos dado de comer al hambriento, si hemos visitado al enfermo, si hemos acogido al forastero... (Mt 25, 31 - 46).

 

El cristianismo no son ideas, son actos concretos, es la vida. El Señor nos invita a vivir plenamente el presente, con atención a lo que nos pide el momento.

 

Que nos sirva de ejemplo y de intercesora Santa Hildegarda, mujer profundamente contemplativa pero al mismo tiempo extraordinariamente activa.   

 

(Sor Klára)


Oh Dios, que inflamaste en el deseo de tu amor a la virgen Santa Hildegarda, para que pudiera contemplar el esplendor de tu majestad: concédenos propicio por su intercesión, poder comprobar en nosotros un progreso en el conocimiento espiritual y en la santidad de vida.

(Oración del Oficio de Santa Hildegarda)

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Comentarios: 3
  • #1

    María Luisa Riera Moya (viernes, 18 septiembre 2020 00:48)

    Gracias Hermana por hacernos partícipes de la historia de Santa Hidelgarda. ¿Cuanto:me alegro,de haber dado con vosotras. Que el Señor, os premien la labor que estáis haciendo.Gracias

  • #2

    marcela ciciliani (viernes, 18 septiembre 2020 01:54)

    Felicidades !!! AMO A SAN BENITO !!!
    Gracias !! Por sus oraciones !! Gracias !!

  • #3

    Benedictinas (viernes, 18 septiembre 2020 08:03)

    Muchas gracias, María Luisa y Marcela, por sus comentarios. Rezamos por Ustedes. Y Ustedes, ¡recen por nosotras!