¿Como es la vida de una monja?

La Liturgia; la oración privada; la lectio divina; el silencio; el trabajo : Ora et Labora nos mandó San Benito y así lo hacemos.

Nuestra vida comunitaria es muy hermosa, con mucha alegría, mucho humor y con momentos para todo. Vedlo vosotros mismos en las fotos. Disculpad su mala calidad, pero nuestras sonrisas hablan por sí solas.

La Comunidad y algunos amigos celebrando la re-elección de la anterior Abadesa, la queridísima Madre Inmaculada

                              Entrevista a "San Benito"


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                       Descansando durante un viaje


Entrevista a Sor María Luz, monja benedictina

 

Naturaleza y animales

 

¡Qué poco atrayente sería una vida humana sin la sinfonía de la naturaleza! Ésta nos encanta por constituir un maravilloso conjunto melo-dioso y variado. ¡Cuánta belleza puede haber, de hecho, en una simple gota de rocío! 

 

¿Quién puede mantenerse insensible a una puesta de sol o a un amanecer? Lo mismo podemos decir en otros campos. ¿A quién no le complace oír el dulce canto de un pajarillo, o el rugido de un león, o admirar una pequeña florecilla?

 

En el campo de la amistad con la naturaleza, ¿qué es lo que lleva a los hombres a sentirse atraídos por los animales y buscar su compañía?

 

Para responder a esta pregunta contamos con Sor Mª Luz Cuenca Echevarría, monja benedictina del monasterio de Sta. Mª de Carbajal de León desde hace casi 50 años. Ella ha tenido la amabilidad de contestar a nuestras preguntas y compartir, su ya larga y rica experiencia, con todos los Amigos del Monasterio.

 

¿Cómo y cuándo nació su cariño por los animales?

 

         Yo creo que desde siempre, simplemente contemplando lo que Dios puso a mi alrededor y que Él mismo reconoce que “era bueno”.

 

¿Vivió en un ambiente propicio para desarrollar esta sensibilidad? 

 

         Sí. Dios me regaló una madre con mucha dulzura. Además de su alegría de vivir y de sus bellos cantos, los trinos de los jilgueros, la cercanía de una gata que era como mi hermana pequeña y la mejor “amiga” a la que paseaba, vestía, daba de comer y hasta ¡le enseñaba a leer!. Al pasar todos los veranos en un pueblo, no había terneros, corderos… que nacieran sin que yo les fuera a contemplar y a tocar…

 

¿Esta atracción hacia los animales se concreta en alguna especie o es general? 

 

       Es general con pequeñas excepciones. Naturalmente se concreta más en los que tengo más cerca, a los que responden a mis caricias, con los que casi puedo hablar, les conozco mejor y me enseñan mucho.

 

¿Qué diferencia establecería entre la amistad humana y la amistad con un animal? 

 

         La diferencia es total. Ambas pueden ser profundas, te reportan consuelo, conocimiento, te ayudan a vivir,… pero la trascendencia, la vida, la oración, la fe… Yo cada mañana, en mi alabanza al Creador, acojo al universo entero para que dé gracias a Dios, Sin embargo, necesito de mis hermanas para responder a las continuas llamadas del Señor, para que mis labios y mi ser se abran a la gracia de divina.

 

¿Qué le reporta la amistad con los animales en su vida a nivel humano y espiritual? 

 

         A conocerme mejor. Dicen que fuera del alma racional todos somos iguales. Viendo las actitudes y gestos (egoístas, agresivos, cariñosos) que muestran mis gatos, me doy cuenta que también están en mí. Procuro entonces desarrollar los buenos y dominar los malos.

 

¿Ve algún peligro en la relación amistosa con los animales? 

 

         No se puede absolutizar nada. Ellos son lo que son, ciertamente, amados por Dios, pero lo que son.

 

Algún consejo para desarrollar y mantener la amistad con los animales? 

 

         Ellos son sensibles, se dan cuenta del cariño o desdén con que los tratas. No agrada a Dios que hagamos sufrir a ninguno de los seres que Él ha introducido en este mundo. Tan sólo: quererlos.

 

Damos las gracias a Sor Mª Luz por esta entrevista que nos ha concedido, sin embargo, más que con sus palabras, es con el ejemplo de su vida, con el que deseamos aprender a amar a la naturaleza, cuidarla y respetarla y esperamos poder llegar a descubrir, como ella, su encanto para embellecer también nuestras vidas. 

 

Sor Ernestina Álvarez, Osb