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VOCACIÓN DEL MONJE

EL CARISMA MONÁSTICO BENEDICTINO

 

Inclina el oído de tu corazón”. (Pról. 1)

 

El monje benedictino pertenece al género de vida monástico que existe en todas las religiones y que en el cristianismo aparece desde los primeros siglos. Más concretamente el monacato benedictino nace en el s. V con San Benito de Nursia.

 

Es una espiritualidad Cristo-céntrica: el monje “no antepone nada absolutamente al amor de Cristo” (RB 72, 11) y “toma por guía el Evangelio” (Pról. 21).

 

El núcleo de la vida monástica es una búsqueda radical de Dios, por lo que pospone todo lo demás y entra en una Escuela del Servicio Divino, lo que es un monasterio.

 

Le mueve la pasión por Dios y por Cristo. El monje es un hombre o una mujer que busca a Dios, vive de forma estable en un monasterio, en una familia monástica, obedeciendo (escuchando) a una regla y un abad, en actitud constante de conversión, cambio de vida, para penetrar cada vez más en la comunión con Dios.

 

El carisma benedictino brota de LA REGLA de San Benito de Nursia:

 

Síntesis de una peculiar experiencia de encuentro entre Dios y Benito; resumen de un camino concreto propuesto por este hombre excepcional, que recoge toda la tradición monástica anterior y aporta su singular y extraordinario conocimiento de Dios y del ser humano.

 

Es un documento principalmente espiritual, que expresa una forma de vivir concretamente el Evangelio: expresión de los valores evangélicos vividos en clave monástica.

 

La Regla de San Benito es, ante todo, un modo de vida, y el monasterio una escuela en la cual se va abriendo uno al misterio de Cristo. El objetivo de la Regla es un hombre o una mujer concreta que vive en una “escuela del servicio divino”, aprendiendo siempre un camino que va descubriendo poco a poco, ayudado por otros hermanos y una Madre, por una familia, con sus mismas inquietudes.

 

El monje da un “SÍ”, pero, ¿a qué dice sí?: a estar con el Señor, ante Él, representando a los demás hombres, y así mantiene al mundo unido a Dios. Está en pie, en guardia ante el acoso del mal, como fuente de esperanza. Vive inmerso en la Liturgia, que es el centro de su vida diaria, de ahí surge que cada día sea una obra de arte.

 


En el post siguiente vamos a presentar en qué consiste la vida de un monje o una monja benedictinos, cuáles son los votos que profesan y qué convicciones tienen.


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Comentarios: 1
  • #1

    Oscar (miércoles, 25 marzo 2020 16:56)

    Bastante interesante