Las monjas te acogemos desde nuestra vocación religiosa y contemplativa

Bienvenido peregrino del espíritu

Desde el Monasterio donde vivimos nuestra vocación como monjas benedictinas nos encontramos contigo y te acogemos, hombre o mujer que peregrinas por la vida.

 

Somos una familia de monjas que vive su vocación en nuestro Monasterio dedicado a la Virgen de la Asunción en la Plaza de Santa María del Camino (Plaza del Grano popularmente), uno de los rincones más  bellos del casco antiguo de León y en pleno Camino de Santiago, donde buscamos a Dios siguiendo a Jesucristo en Comunidad. 

 

¿Buscas que te hablen al corazón? : "Tú, quien quiera que seas" que necesitas una luz en tu vida, cristiano o no cristiano, agnóstico, ateo... Si te gustan las palabras troqueladas en el silencio, pacíficas y pacificadoras, sigue leyendo...

 

Las monjas nos dedicamos a la Alabanza divina y al trabajo bajo el lema tradicional de la Orden de los Monjes de San Benito : Ora et labora. 

 

Tenemos un taller de bordados en el que fabricamos ornamentos litúrgicos y trabajamos para nuestro Albergue de Peregrinos y la Hospedería y Restaurante PAX.  Así logramos los medios materiales para nuestro sustento y para ayudar a otros.

 

Las monjas dedicamos la mayor parte del tiempo a la oración litúrgica en Comunidad, a la oración privada y a la meditación de la "lectio divina". 

 

Pero no vivimos aisladas. Amamos a Dios y a todos los hombres y compartimos lo que tenemos :

 

Nuestra Iglesia está siempre abierta para participar en la Liturgia diaria : maitines, laudes, Santa Misa, visperas y  completas y tenemos en el interior de la Clausura una pequeña Hospedería monástica para quienes necesitan soledad y retiro. 

 

Ofrecemos nuestro Albergue de peregrinos y la Hospedería y Restaurante PAX para descansar y reponer fuerzas. El Camino de Santiago cada año trae al monasterio a miles de peregrinos de todo el mundo y les acogemos según manda nuestra Regla de San Benito : "Recíbanse a huéspedes y peregrinos como al mismo Cristo" (RB 53,1).

 

También cedemos nuestras dependencias a diversos grupos, movimientos y comunidades espirituales como el Movimiento de la Renovación Carismática, las Cofradías de Semana Santa y otros.

 

En el Monasterio se celebran encuentros, cursos, ejercicios, etc. abiertos a todo tipo de personas e intereses. Estamos abiertas y participamos activamente en el Diálogo Inter-religioso.

 

Ayudamos con nuestra oración a quienes nos la piden y prestamos acompañamiento espiritual. Organizamos encuentros, cursos, retiros espirituales, círculos de oración y otras actividades.

En lo material recolectamos dinero para los necesitados y se lo hacemos llegar a través de Cáritas, Manos Unidas...

Y más...

 

Palabras desde el corazón


LOS ÚLTIMOS ARTÍCULOS DEL BLOG

La vocación



Actividades y eventos


   Noticias y reportajes en prensa sobre nosotras




Reportaje de TVE sobre el Monasterio y sus monjas








Las monjas benedictinas del Camino de Santiago en León

 

            “Una raíz muy honda arraiga aquí, en  la plaza del Mercado”, advierte Eugenio de Nora al caminante que se acerca hasta estos límites henchidos de hondo sabor mariano donde convergen seis calles estrechas, trenzadas por la aguja plateada de los siglos. Desde luego, el ágora conforma un singular marco espacial. Y, como es sabido, toma su nombre de una tradición perpetua, aquélla que halla amparo firme y defensa segura en el 9 de febrero del año 560, fecha en que se data que la Virgen del Mercado, Santa María del Camino de los Franceses, “se aparesció” en el lugar donde hoy se alza el crucero de piedra.

 

            En esta plaza de Santa María del Camino, que ésta es su auténtica denominación, la quietud hodierna es contrapunto temporal de aquel ajetreo mercantil que acumulaba este territorio en pretéritas calendas. Y conforma un recuerdo emocionado, una síntesis precisa. Este espacio tan singular, esta latitud urbana de tantas singulares resonancias, esta plaza romántica y atrayente es conocida también como del Grano. La denominación popular resulta expresiva en grado sumo. El lugar, que pone al descubierto un considerable número de páginas de nuestra intrahistoria, en su momento fue foco y zoco activo del comercio de cereales.

 

            Y es que cada tiempo acuña su viento, su afán, su imagen y su litografía. Así la veía D. Mariano Domínguez Berrueta: “Irregular, amplísima, empedrada, con sus trazos de soportales, su antiquísima iglesia al fondo, su fuente en el centro, su cruz de rollo, su convento de largos muros y graciosa silueta que permite descubrir el coro alto de las monjas, sus calles afluentes del prestigio de la calle de D. Gutierre y la cuesta Carbajal, su porte de plaza típica de  mercado encuadrada en marco cuidado, su habitual soledad… ¡Qué más se puede pedir a esta Plaza para incluirla en el catálogo de las cosas más bellamente típicas de la vieja ciudad!”

 

            Estamos de acuerdo. Y, al hilo de dicha visión, señalemos que el Monasterio de monjas de Santa María de Carbajal está también plenamente incardinado en la citada plaza. Allí, el Viernes de Dolores, la procesión de la Virgen del Mercado hace la primera estación. Luego, el cortejo penitencial realiza otras dos paradas o estaciones. Una ante el Cristo de la Victoria. Allí, el coro “Conde de Rebolledo” interpreta un salmo polifónico en honor de la Virgen de los Dolores, a la que, después, ofrendan un ramo de flores. Otra, en la plaza de Santo Domingo. Junto a la fuente, dos coros, uno formado por los braceros y otro por el pueblo de León, cantan la “Salve” con sentimiento y emoción.

 

            La entrada en la capilla de las monjas de la “Virgen de mi calle”, remedando a Victoriano Crémer, o de la “Virgen de las Tristezas”, como dijera Máximo Cayón Waldaliso, ambos cronistas oficiales, ya fallecidos, de esta antigua capital del Viejo Reino, tiene sus antecedentes en la mitad del siglo XIX. Concretamente, en el 12 de febrero de 1853,  tres días después de festejar el popular barrio del Mercado la fiesta de “La Aparición”. El citado día se derrumbó gran parte de la fábrica de la iglesia parroquial. Por este motivo, la “Morenica del Mercado” hubo de ser trasladada al convento de las monjas Carbajalas.

 

            Y aquí se mantuvo la imagen, así como los cultos litúrgicos, hasta el 3 de marzo de 1856, fecha en que regresó a la iglesia de la calle de Herreros, una vez restaurado el citado alcázar románico situado a la vera del Camino Francés, de conformidad con los planos firmados por el P. Miguel Echano, monje benedictino del convento de Sahagún. La obra en cuestión alcanzó la suma de ochenta y seis mil reales. De este hecho viene, por tanto, la entrada de la Virgen del Mercado, cada Viernes de Dolores, en el Convento de las monjas Benedictinas.

 

            Por eso, cuando el quinto viernes de cuaresma la noche cubre sus hombros con una esclavina morada, las monjas Benedictinas reciben la visita de la Virgen. Es, como dije antes, la primera estación que realiza esta singular manifestación de religiosidad popular. La capilla conventual se transforma entonces, y acaso más que nunca, en ciudadela mística. Y al amparo de las bóvedas y las pechinas donde resaltan las armas reales de España y los escudos de los Quiñones, las voces blancas de las monjas de San Benito componen un salmo que deviene en hontanar espiritual. La emotividad que atesora la escena que relato resulta conmovedora. Y quien ha sido testigo de esta estampa devocional ha experimentado en su fuero interno unas sensaciones íntimas, evocadoras, y, por ende, de traducción muy subjetiva.

 

            El monasterio de monjas de Santa María de Carbajal está íntimamente unido a determinados actos organizados por distintas cofradías de la Semana Santa de León. Forma parte también del famoso recorrido de los “Cuatro Conventos”, junto con los cenobios de las monjas Clarisas Descalzas, Agustinas Recoletas y Concepcionistas. Pero todo esto merece, manifiestamente, un capítulo aparte.  Y, por ello, es historia de otro tranco.

 

Máximo Cayón Diéguez